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martes, 1 de octubre de 2024

NOEMÍ VILLAMUZA E ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO CONVERSAN SOBRE POESÍA E ILUSTRACIÓN EN "LIBROS PARA SOÑAR"

Noemí explica la génesis de la ilustración de "Os ecos do vento"




AFINIDADES ELECTIVAS. Encuentro con Noemí Villamuza en la librería Libros para soñar, en Vigo, viernes día 27 de septiembre de 2024.

 

Fue un encuentro maravilloso. Noemí Villamuza es una persona entrañable, inteligente y de un nivel plástico -siempre con su lápiz- muy alto.

No la conocía personalmente, pero que haya sido la ilustradora de mi libro Os ecos do vento/ Los ecos del viento supuso un honor para mí. Realzó, sin lugar a dudas, mi proyecto poético.


Muestras de los bocetos de la ilustración del poemario

Me encantó su trabajo en el libro con unas imágenes: infancia, adolescencia, madurez de las mujeres (y niñas) muy bien pensadas y ejecutadas y me sentí muy próximo a su visión de mis poemas,

Me encantó su trabajo (infancia, adolescencia, madurez) y me sentí muy próximo a su visión de mis poemas,

 

Noemí Villamuza

 
De Noemí Villamuza supe que disfrutaba dibujando, que se fue desde su Palencia natal a estudiar Bellas Artes a Salamanca (que era tal su pasión por dibujar que entró en la Facultad sin pasar por academias de dibujo), que vive en Barcelona desde 1998, que utiliza bicicleta y metro por la ciudad, que ilustra, que hace novela gráfica, que ha dado clases de ilustración en centros como la Escuela Massana, la Escola de la Dona o la Escuela Superior de Diseño de la BAU.

Que tiene libros publicados en diversos países, muchos reconocimientos y premios y que es habitual en talleres escolares y bibliotecas.


Otro momento del acto

Y coincido con ella en que “para ilustrar bien hay que leer (lo mismo digo yo para escribir). Cuanto más lees, más grande se hace tu imaginación”.

Me encantó su trabajo (infancia, adolescencia, madurez) y me sentí muy próximo a su visión de mis poemas,

“Y sí, Noemí, la poesía sí deber ser ilustrada, porque si quien lo hace en un/una poeta de la imagen, está haciendo poesía que emociona y comunica a través de lo que se dibuje”.

El público llenó la librería y salió muy satisfecho del acto


A continuación Versos e aloumiños recoge la totalidad del acto, presentado por Paz Castro, en un audio para nuestros lectores e lectoras.









Un agradecimiento muy especial a la Editorial Kalandraka y a las libreras Sandra y Carmela por todo el cariño que pusieron para que el acto tuviese toda la brillantez que tuvo.



De izq. a dcha. Carmela, Noemí, AGT y Sandra al finalizar el acto


viernes, 2 de agosto de 2019

A BUTACA DO LECTOR (2) "Hotel para coleccionistas discretos", de Diego Giráldez.





Ao lector xa lle gustara moito Galería de saldos e comprobou axiña
que Diego Giráldez tiña moito que dicir no panorama da nosa literatura. Tiña talento. Diso estaba convencido.
     
     
     Con Hotel para coleccionistas discretos, sentiu que o autor lle daba uns golpes poderosos cunha novela coral e rebordante. Sentiu unha alarma indefinida cando avanzaba polas súas páxinas. O lector entendeu as situacións e os comportamentos dos personaxes como aguilloadas que non o deixaban indiferente. Todo o contrario: cada capítulo deixaba nel pegadas profundas malia a aparencia humorística que posuían. Notou a crítica duns arquetipos ben coñecidos nesta nosa sociedade tan desapiadada. Tan desquiciada.  E iso gustoulle.
     
     Nada do que acontece nestas páxinas é certo e, á vez, tamén o é. Revestida de humor, esta novela pareceulle ao lector moi cruel. Antollos desmedidos que describen perfectamente a loucura social que o lector ía descubrindo capítulo a capítulo e proían na súa pel.
     
     Sentiu que lle doía o corazón mentres lía. Que odiaba e amaba a tolemia que envolvía uns seres que non puñan límites ás súas vidas. Dábanlle ganas de rexeitalos, pero comprendía perfectamente a necesidade de observalos algo máis polo miúdo. Provocábanlle ira e, ao tempo, entendía o papel que desenvolvían nunha trama ben pensada.
     
     Cun ritmo vertixinoso e unha expresividade moi viva, o lector gozou da novela e quixo comprender os personaxes. Demasiadas veces, non foi quen. Intuía un final que non sabía se chegaría a producirse. Quería desconectar ben veces, pero non lle era posible. A forza narrativa, a ironía que contiña, os actos que sucedían dun xeito vertixinoso, déronlle ao lector os azos precisos para continuar e, ao mesmo tempo, sentirse atrapado nun cárcere de sentimentos contraditorios.
     
     Ao rematar o libro, o lector respirou e un certo abatemento apoderouse del.
     Coa novela xa pechada farfallou en voz baixa: Como a vida mesma.



lunes, 24 de junio de 2019

ASÍ FALOU BEATRIZ GIMÉNEZ DE ORY EN FUENLABRADA SOBRE "Versos y/e viceversos" , de Antonio García Teijeiro e Juan Carlos Martín Ramos. "

Beatriz Giménez de Ory fala do poemario





A presentación na Feira do Libro de Fuenlabrada de Versos e/y viceversos  resultou un acto fermoso e entrañable.
     Palabras fermosas, recitados, imaxes do libro e marabillosas canciones compostas por Juan Carlos e Lurdes López e cantadas por esta última, acompañada polo poeta andaluz brillaron esa tarde.
    
     Beatriz Giménez de Ory, poeta moi prestixiosa, enxalzou o libro cun discurso magnífico que deixou engaiolado ao público asistente.
     
Beatriz Giménez de Ory

     Versos e aloumiños non podía ficar á marxe do texto e pediullo a Beatriz quen, tan xenerosa coma sempre, nolo facilitou sen dubidar.
   
      E, como paga moitísimo a pena, aquí están as súas palabras para que os seguidores/as deste blog-revista as poidades gozar.
     Grazas, Beatriz!








                                    VERSOS Y VICEVERSOS

                                                                 
                                                                                                   Beatriz Giménez de Ory

     
En Versos y viceversos afloran temas que aparecen también en las obras individuales  de sus dos autores: el mar, la luna, el diálogo con la naturaleza, la preocupación social, el viaje, la constatación de que la poesía es frágil y volátil, la infancia que nunca se abandonó.
El tema de la infancia tal vez sea el fundamental. En todos los poemas aparece  la mirada asombrada del niño Antonio, del niño Juan Carlos, deslumbrados  irremediablemente y para siempre por la belleza del mundo y tratando de expresarla en un idioma que le haga justicia: la poesía.


     Así, Antonio   sigue bañándose, a diario, en su mar de Vigo. ¿Qué se contarán, qué votos secretos renovarán cada mañana?  El mar es protagonista de gran parte de la producción poética de García Teijeiro: Versos de agua, o la trilogía En la cuna del  mar, Palabras do mar y Poemar o mar. Este último libro ganó el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2017.

  Juan Carlos, por su parte, sigue amando los títeres que fabricaba su abuela, y les ha dedicado varios poemarios como Mundinovi (premio Ciudad de Orihuela en 2015 y Premio Fundación Cuatrogatos en 2017) o  Muñeca de trapo y otros seres con cabeza y corazón (premio Luna de Aire de este mismo año).

Antonio y Juan Carlos son seres afortunados que se entienden con el mar y con los títeres. Como los niños, no quieren  salir del agua, ni quieren dejar  de lado a  sus muñecos.

 El primer verso de este poemario ya  contiene el mar:
 He soñado un nuevo mar
que une todas las orillas,
que no pregunta al borrarla
si la huella es tuya o mía.

¿De quién es la huella, de quién son los versos? ¿De Antonio o de Juan Carlos? Al mar no le importa. En estos versos está también presente un anhelo de hermandad entre los hombres. El poemario es alegre, pero  habla también de la injusticia y el sufrimiento, como cuando Antonio escribe:
Na area de prata
 había pisadas
e corpos dos homes
de exhaustas olladas,

 o denuncia:
A Terra durmida,
non quere espertar.
Está moi ferida.
 Non pode xirar”.

Ambos poetas desprecian las fronteras.  En sus viajes, reales o imaginados, se ocupan de otras cosas:

Si vas a un país
lejano
tráeme el sueño
de los niños
y el perfume
de sus cantos.

Decididamente, los dos poetas le escriben a la paz:

No voy a obedecer tus órdenes,
general.
No quiero ser valiente por algo

que no entiendo,
general.

Menos mal que la poesía es un territorio  inaccesible a las ansias de explotación y de conquista. Así, cuando:

Astronautas en barca
mar adentro soñaban
conquistar otra luna
reflejada en el agua

no lo  van a lograr.
No pudieron clavarle
su bandera bordada
ni manchar con sus huellas
el vaivén de su cara

La luna, en Versos y Viceversos,  es un símbolo de la poesía. Es, como ella, frágil, porque “Na lúa dormen espellos”. Si alguien rompe los espejos de la luna, se olvidan los cuentos que arropan por la noche, desaparecen los dragones en el cielo y las palabras del poeta.
Juan Carlos y Antonio dialogan con ella, la conocen bien. Prestan un oído atento a  las distintas voces de la naturaleza:

El murmullo del viento entre los árboles,
la música del agua
el profundo latido

del corazón del bosque.

Incluso le prestan su cuaderno de poetas “para que escriba quien tenga algo que contar” a la lluvia, que escribe con gotas de tinta invisible, o al viento, que pasa en silencio  las hojas, o a la misma primavera.

Pero el mar es siempre  su interlocutor preferido, pues
En la casa del poeta,
entra y sale y entra el mar
por debajo de la puerta.
Antonio García Teijeiro
Con el mar juegan:
El mar no está mojado.
Yo lo he puesto a secar
en el tejado.
El mar le regala a Juan Carlos una caracola:
Me la acerco al oído y oigo,
al dictado del mar,
mi propia historia.

El mar, infinitamente  más antiguo que el hombre, conoce todas las historias, la del poeta  y sus antecesores,  la de todos los hombres y todas las mujeres:
De modo que o “Vello mariñeiro, que oles a mar” ha visto “todo, todo /lo que pasa en el mundo”.
Basta mirar al mar para evocar la infancia:
Eu gardo no meu armario
mares cheos de piratas,
mares de veluda y seda
Juan Carlos Martín Ramos
que non se atopan nos mapas.

Guardo en un armario el mar,
olas ya deshilachadas,
guardo un castillo de arena
y, dentro, guardo mi infancia

Las hermosas ilustraciones de Juan Ramón Alonso, siempre azules, también están como sumergidas en el agua y  en la nostalgia, que deslíe los colores.


Igual que  los niños, que atesoran canicas o cromos coloridos de futbolistas, los dos poetas son coleccionistas de objetos bellos:
Y yo contaba, contaba.
No dejaba de contar.
Diez, veinte, treinta, hasta cien…
caracolas en el mar.

Coleccionan agujas y dedales, cometas de papel, relojes con sombrero, nieblas enamoradas, manos muy arrugadas… y huellas, miles de huellas. Las que dejaron otros y las que ellos mismos dejan, pues ambos se reconocen poetas trotamundos.

El poeta
trota
Juan Ramón Alonso
mundos
dice siempre
lo que siente
vive lejos
de sí mismo
y muy cerca de la gente.

A veces, para viajar, les basta con quedarse quietos. Les basta con abrir la mano y dejarla volar:
Que vuele mi mano,
que toque las nubes.

Porque el mejor de los viajes sea tal vez el que nos explica Antonio:
Si vas a un país
lejano
no me traigas
nada de esto.
Mejor dibuja un sendero
y me llevas
de la mano.

Este libro rezuma alegría. Armado de alegría,  dice el poeta:
Borro nubes
nubes negras.
Que se lleven
Belén Sáez introduce o acto.
las miserias

         Hay también  humor, como en:
Me ha llegado una carta
urgente, tan urgente
que ni pudo escribir
su nombre el remitente.

Pero hacia el final del libro  aparece el reloj, aparecen el tiempo y la nostalgia, y el poeta busca la llave (otra metáfora de la poesía) para abrir “la maleta que guarda/ todo lo que perdí”.
 
Lurdes López fascinou o público coma sempre
El poemario es un feliz encuentro entre tradición y modernidad, entre huellas antiguas y pisadas recientes.
En cuanto a la forma poética, hay un predominio del verso corto, en rimas asonantes muy bien moduladas, que es el verso de nuestra lírica tradicional, tanto en gallego como en castellano, y tan del gusto de los niños.
Pero se incluyen guiños surrealistas, como “la cremallera roja/ del horizonte gris”, la lluvia que no moja,  esas “lunas descongeladas” que colecciona el poeta, o un cartero montado en patinete.
Beatriz, Juan Ramón, Antonio e Juan Carlos

 Aunque, sin  duda, lo que  resulta más innovador en este poemario es que está concebido como un diálogo poético. Porque la  poesía suele ser un acto comunicativo unidireccional: el poeta escribe, alguien lo lee, (tal vez en un lugar remoto, tal vez siglos más tarde), pero rara vez, como en Versos y viceversos, el lector se hace poeta y el poeta lector, de manera que  engarzan y funden sus versos,  celebrando la poesía y la amistad.


Este libro profundo y gozoso, ilustrado con maestría y editado con la exquisitez habitual de Kalandraka, es un regalo para niños y adultos. Porque resuenan en él  ecos de mar y de Rosalía y de Lorca y  de Alberti y  del romancero y de las cantigas de amigo y de García Teijeiro y de Martín Ramos, pero, sobre todo, porque  contiene la llave del armario que guarda, si acaso un poco deshilachada,   nuestra  primera visión de la belleza.


                                               

martes, 18 de diciembre de 2018

"Poemas no Nadal", de Antonio García Teijeiro





Tempo de Nadal. Luces que cegan. Miserias que se agochan.

Rebumbio. Ledicia (falsa ou real?). Reunións familiares. Apertas e emocións. Compras e gastos. Viaxes e reencontros. Bágoas e bailes. Ilusións  e compromisos. Risas sinceras e das outras.  Todo é branco en cadros, postais e películas. Comidas excesivas e cava. Desexos de paz, de amor, de saúde.
     No medio de todo, soan as panxoliñas. As de sempre e algunas outras, en inglés, en galego ou en castelán.

     Decidín facer unha aportación en Versos e aloumiños: agasallarvos uns poemas de Nadal, talvez algo diferentes. Uns teñen música; outros non. Pero quero compartilos e que sexades felices.
     Así que, se vos apetece, podedes lelos sen compromiso.
     Para todas e todos vós.
     Que a luz de Nadal vos deixe seguir pensando os que o facedes.
    


A LUZ DO NADAL

Os nenos camiñan
e xogan e brincan
na rúa calada
que cobren de risas.
 
E inventan trouleiros
palabras de neve
que borran as penas
que a terra non quere.

Cantigas e risas
veñen anunciar
que peta na porta
a luz do Nadal.

Un Nadal que amose
como vai a vida.
Un Nadal que cure
con paz as feridas.

Un Nadal
          que abrigue.
Un Nadal
          Turrón!
Un Nadal
        que acougue
Un Nadal
          Canción!





PINTAN AS VERBAS DE PAZ

Bailan as nenas douradas.
Pintan as verbas de PAZ.
Soñan e cantan e xogan
Quere que cale o Nadal.

Sonche todas ben distintas.
Pintan as verbas de PAZ.
Cartas escritas no vento
para que as lea o Nadal.

Soben e baixan das nubes.
Pintan as verbas de PAZ.
Rouban folerpas  no ceo.
Brincan collidas da man.

Saben que a dor mancha a Terra.
Pintan as verbas de PAZ.
Borran  disparos e berros.
Queren que fale o Nadal.

Queren tocar as estrelas.
Pintan as verbas de PAZ.
Queren que non molle a chuvia
E que non minta o Nadal.




PAPÁ  NOEL

E este vello,
                      quen vén sendo?
Non me soa,
                       nin o entendo.
Ten a barba
                      branca e longa.

Vaia traxe
                 de milonga!!!
E que fai
                 o vello aquí?
Quizais veña
                    de París.
Home, non,
                    non é así.
Ben, iso
                 diralo ti.
Tanto ten,
                 pouco me importa…
Cala,cala,
                anda na porta!
Carga
             cun saco moi grande?
Si, que o dobra
                         cara adiante.
Ten un gorro
                    cun pompón
e un bandullo
                       de lambón?
Leva un traxe
                        colorado
O Apalpador. Ilustr. de Leandro Lamas
e co cu
             non dá amañado?
Tantas cousas
                      eu non vexo
mais semella
                        algo tatexo.
Ah!  Xa sei,
                      ben sei quen é
   Non é mago
                    nin é rei.
El está
            no seu papel.
                                É Papá,
                                            Papá Noel!!!!

                  

     
                
CONSTRUÍNDO SOÑOS

Constrúen
              os nenos
              mil soños de azul,
                              de verde, de estrelas,
                              de pombas, de luz.

E non piden
                    lúas
                    nin ouro, nin prata.
                            Mais dóelles ver
                            persoas sen casa.


Rapazas, rapaces
                            collidos da man
                                son aspas  que xiran.
                                Muíños de paz!

Son aves que voan.
         Son  bicos no ceo.
                 Son ollos que buscan
                                                  sorrisos sinxelos.
Panxoliñas ledas
                               con sabor a mar.
Voces que acariñen
                                    despois do Nadal.
      


BEN UN DÍA E OUTRO MAL                         .

A ledicia de Nadal,
                   ben un día
                                     e outro mal.
Cando soan os tambores
                    Santa Claus
                                        queda sen cores.
E se soan as trompetas
                    cobre o ceo
                                          unha baeta.
Cando chegan os Reis Magos,
                   ti comezas,
                                         eu acabo.
O soldadiño de chumbo
                      cunha perna
                                            pisa o mundo.

E se quere ir a Belén
                       vai nun barco
                                               de papel.
Por aí anda un capitán
                                       nunha nube de verán
    e ten balas de algodón
                              na pistola de turrón.
Sobre as rúas
                     choven flores.
Cantan chuscos
                      reiseñores.
Mais tamén a chuvia anega
esperanzas que hai na terra.
E no tempo do Nadal
                               uns van ben
                                                  e algúns van mal.
Co que ocorre cada día
                              vai por barrios
                                                       a  alegría.
                    


TODOS A BELÉN

Todos a Belén.
Uns imos nun burro,
outros van no tren.


Din que nun portal
un neno naceu.
Vaia, que ocorrencia!
Polo que lle deu!

Unha bolboreta,
que non voa ben,
encarga un billete
para ir no tren.

Quere ver o neno
a bolboretiña
e quere pedirlle
ás de prata fina.

Mais dinlle que o neno

dorme nun presebe,
mentres fóra caen
folerpas de neve.

Ai, a bolboreta,
que non voa ben,
vai quedar na casa.
Non irá a Belén.

Cáenlle unhas bágoas,
cando marcha o tren.
Xa sabe que nunca
vai voar moi ben.

Dez e dez son vinte.
Dez por dez son cen.
Bela bolboreta,
voa ata o roibén.



HOUBO UN TEMPO DE NADAL


María ten unha tenda
de brancos soños bordados.
Xosé, que é un bo carpinteiro,
fai mobles para gardalos.
 
E o neno recorta bicos
de menta e doutros sabores.
E planta no seu xardín
apertas, chanzas e flores.

E xoga cos rapazolos
no medio e medio da praza.
Rapaces ben diferentes
que berran, brincan e danzan.

E móllanse, móllanse todos
baixo a chuvia agarimosa.
E  van de estrela en estrela
enchendo o ceo de rosas.
 
E  na tenda de María,
cando quedan sen bordados,
o neno e mais os amigos
secan os rostros mollados.

E Xosé bota un sorriso
do xeito máis natural.
E lembra que noutro tempo
se celebraba o Nadal.




SORRISOS DE CORES



En cada estrela,
                         un sorriso
                         de moitas, de moitas cores.
Sorrisos verdes
              vermellos
              amarelos
                            e de flores.
Sorrisos de mar azul,
              de lúa chea
                                 ou salgados.
Mais algúns
                  talvez baleiros;
      outros, de lume
                            ou calados.

Un sorriso en cada estrela
e raiolas nas olladas.
Cancións que aneguen a terra
de caricias desexadas.

En cada estrela, un sorriso.
Un sorriso universal
       de agarimo e de xustiza
                      sen carautas de Nadal.

                                                                           

                                                                                      ANTONIO  GARCÍA  TEIJEIRO