Ai, a poesía, que necesaria é nestes tempos de loucura motivada polos de
sempre: os bárbaros poderosos que buscan beneficio económico e de poder
destruíndo vidas sen importarlles o máis mínimo!
Di o poeta mexicano Jaime Sabines que “La poesía
sirve para sacar la flor de las cenizas”.
Noutro texto do mesmo autor podemos ler o seguinte:

O poeta mexicano Jaime Sabines (Foto Círculo de Poesía)
Más que una
vocación, la poesía es un destino. En ella se encuentra un cincuenta o sesenta
por ciento de oficio, de rigor, de disciplina. Un poeta es una gente
“descarnada”, es decir, una persona que va por el mundo sin piel, con la carne
viva. Por lo tanto, las cosas que suceden le afectan más que a otros. No tiene
nada que lo cubra, que lo proteja, y entonces, como respuesta a la vida, se da
a la poesía. Un ejercicio impúdico, en el que el hombre se tiene que desnudar
para escribir. Darse totalmente en cuerpo y alma. Hay que tener el oído bien
despierto, alerta los ojos y toda la piel al descubierto. El instante en que
usted escribe es de verdadera comunión con las personas y con la vida. Hasta
con los muebles y las cosas. Escribir es el verdadero sentido de la vida. La
poesía es liberadora. Sobre todo de las tensiones humanas. Creo que uno es como
una caldera que está ardiendo y que va aumentando la presión cotidianamente,
hasta que explota o hasta que se le abren las válvulas. La poesía es una de las
válvulas que tenemos para liberar la caldera de la presión que vivimos, tanto
de la alegría como del dolor. Las palabras llegan. ¡Ellas llegan! ¡Muchas veces
ellas llegan aunque no las llame, pero me doy cuenta al momento de escribir!
(Do libro Poesía ¿eres tú?. Ed. Hiperión















