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sábado, 19 de diciembre de 2020

REMUÍÑO DE LIBROS (73) "Sete chaves para abrir os soños", de Alfredo Gómez Cerdá

 





TÍTULO: Sete chaves para abrir os soños.

 

AUTOR: Alfredo Gómez Cerdá.

 


ILUSTRACIÓNS: David Pintor.


 


EDITORIAL: Kalandraka. Colección: SETELEGUAS.

 



Fermosa homenaxe narrativa que nos achega Kalandraka sobre sete creadores e creadoras que durante décadas marcaron e, seguen a facelo, a moitos lectores coa chave máxica das súas palabras, das súas historias, capaces de abrir a porta á fantasía e á creatividade de mundos paralelos e posibles. Esta homenaxe vén da man doutro creador, Alfredo Gómez Cerdá, que tamén ten sinalado camiños diferentes aos novos, amosándolles varias perspectivas da realidade e sempre en consonancia co compromiso social, cultural e humano que conleva a literatura.

Sete chaves para abrir os soños son sete relatos ficcionados a partir de feitos particulares e trazos propios dos sete autores que se converteron en mito. Así, ao longo das súas páxinas o lector atopa a máxica fiestra de Rodari que lle vai permitir á súa protagonista agocharse do mundo gris no que vive e adentrarse noutro no que é feliz pois non hai berros nin insultos. Pero tamén os prodixios de Tomi Ungerer capaz de mudar todo de sitio. E as trenzas de Pippi como bandeira de moitas xeracións que defenden un mundo mellor, máis xusto, equitativo e plural. Ou o baúl de Juan Farias que garda no seu interior a grandeza das pequenas cousas da vida.  A lata de conservas de Christine, Os vampiros de Roald Dahl e a moto de Gloria Fuertes tamén teñen cabida nesta alegación do poder e a forza da palabra coma eixo transformador de comportamentos, actitudes e pensamentos.

Grazas á tradución de Isabel Soto podemos desfrutar deste libro na nosa lingua.

As ilustracións de David Pintor acaen moi ben ao texto e amosan os diferentes autores cos seus trazos característicos de personalidade.

 

Páx.45: “–Formamos parte da tripulación do capitán Efraim Mediaslongas. El aprendeunos que as fronteiras só son liñas absurdas e invisibles que se crearon para separarnos a uns dos outros.”

Páx.60: “Neste baúl gardarei as miñas lembranzas e os meus soños.”

Páx.76:”A dor era unha ponte invisible que unía os seus ollos, os ollos dunha nena e os ollos dun rato.”

Páx.103:”Polgariño lembrou uns versos da veciña poeta:

                Gente que sólo va a lo suyo

               ¡Gente de la que huyo! “



                                                                                                                                                ALBA PIÑEIRO

martes, 26 de diciembre de 2017

ALFREDO GÓMEZ CERDÁ ESCRIBE UN TEXTO SOBRE A FIGURA HUMANA Y LA LABOR LITERARIA DE JORDI SIERRA I FABRA

Jordi explica curiosidades na súa Fundación en Barcelona


Alfredo Gómez Cerdá é un moi bo escritor. Candidato actual por España ao Premio 
 Hans Christian Andersen, a súa obra ten unha calidade excepcional. Linguaxe pulcra, sentimentos moi ben expresados, personaxes perfectamente trazados e novelas ben intelixentes sexa a idade que sexa á que van dirixidas.

     Alfredo, ademais, é o meu amigo. Un grande amigo. Compartimos ambos a amizade  con Jordi Sierra i Fabra. Unha amizade fonda que supera os quilómetros de distancia que nos afastan.

     A Jordi acaban de concederle a Medalla de Ouro das Artes 2017. Algo tan merecido coma importante para a LIX. Esa LIX que el axudou a dignificar e, se cadra, facela máis grande.


     Alfredo, coma ser xeneroso que é, dedicoulle nas redes unhas fermosas liñas  cheas de respecto e admiración pola inxente obra do escritor barcelonés.

Alfredo Gómez Cerdá



                                    JORDI

                                                                                                         Alfredo  Gómez  Cerdá


Jordi Sierra i Fabra es uno de los fenómenos más interesantes de la literatura española. Nos asombra su enorme producción, que imagino que rondará los quinientos títulos y, ligado a lo anterior, su capacidad de trabajo, que no disminuye con el paso de los años (no creo que queden aún cretinos que piensen que tiene un ejército de negros trabajando para él). Nos admira su pasión desmesurada por la escritura. Le he oído decir varias veces que la literatura le salvó la vida y él, con su generosidad inabarcable, le ha devuelto el favor multiplicado. Es de una versatilidad que en ocasiones parece imposible, puede cambiar de registro, como un camaleón cambia de color, o de estilo, o de género. Sabe que el escritor solo tiene sentido en función de la obra, y la obra es la que manda; puede ser directo como una bala, o ensimismado como una flor en la orilla de un estanque. Su obra es un abanico desplegado sobre el mundo, sobre el planeta Tierra, sobre la galaxia. Sus libros son un viaje inacabable que tan pronto atraviesa territorios sombríos como luminosos; es un viaje y una búsqueda permanente, que él quiere que sea colectiva.

Antonio, Jordi e Alfredo na Fundación con Dylan vendo e Lennon xogando ao xadrez
co noso autor

     
     Jordi, además, es una persona entrañable. Eso sí, hay que rascar un poco en ese caparazón en el que suele refugiarse. Jordi es una persona solidaria y generosa. No es preciso que repita aquí en qué causas ha empleado el dinero que ha ganado con los libros.

      Cualquiera que tenga interés puede informarse fácilmente. Y no solo ha empleado dinero en esas causas, sino también tiempo, mucho tiempo, entusiasmo, mucho entusiasmo, ilusión, mucha ilusión… Desde que era niño no deja de correr detrás de un sueño y aunque a veces tiene la sensación de que lo ha alcanzado, no cejará nunca en la carrera.
 
Unha vista parcial da Fundación Jordi Sierra i Fabra en Barcelona
     Jordi ha abierto caminos a la literatura infantil y juvenil, a la que tanto ama. Lo ha hecho con sus reconocimientos, con sus logros, con sus viajes a lo largo y ancho del mundo con los libros bajo el brazo. No sé si todos los que escriben para niños y jóvenes querrán agradecérselo. Yo, sí.
Con el último reconocimiento que ha obtenido, la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2017, Jordi sigue abriendo caminos. He visto la lista de galardonados y no hay ninguno que la merezca tanto como él, a pesar de que hay nombres muy conocidos y reconocidos. Y digo esto porque estoy seguro de que Jordi ha tenido que superar un listón muy alto, más alto que el de los demás, pues llevaba a la LIJ por bandera, tal y como ha reconocido el jurado, que al final habrá caído rendido, apabullado, ante sus méritos. Todos sabemos de las dificultados cuando nuestra única bandera es la de la LIJ.
 

En Santiago de Compostela con Antón, Libby e Antonio
    
                                                    ¡Qué alegría tan grande!

    Sé que Jordi y yo somos amigos aunque vivamos a quinientos kilómetros de distancia y nos veamos de pascuas a ramos. Sí, es así, son cosas de la literatura. Para ilustrar este comentario he elegido una foto, que para los tres que aparecemos en ella es ya histórica. Está tomada en Barcelona en torno al año 2000, o 2001. El tercero es Antonio García Teijeiro, reciente premio Nacional de LIJ, otro amigo entrañable que, curiosamente, también vive a quinientos kilómetros. ¡Qué jóvenes estábamos y qué poco hemos cambiado!

Foto á que fai referencia o autor do artigo tomada en Barcelona en 2001

martes, 28 de mayo de 2013

A LUZ DAS PALABRAS ( 24 ) Alfredo Gómez Cerdá



Decir Alfredo es decir amigo. Muy amigo.
Decir Alfredo Gómez Cerdá es nombrar a uno de los narradores más importantes de la LIJ española. Traducido a diversas lenguas, Alfredo Gómez Cerdá ganó en 2009 ( y ya iba siendo hora) el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil con su emocionante Barro de Medellín. Un libro que, para mí, tiene un significado especial por haber recorrido esa maravillosa tierra.
Como decía, Alfredo es un amigo con el que te entiendes de verdad. Son muchos años de relación entre nosotros (Susi, incluida) y cada vez que podemos hacemos por vernos, bien sea en Vigo, bien sea en Madrid.
Alfredo Gómez Cerdá es un gran escritor. Yo lo descubrí  allá por el año 1986 tras la lectura de un libro que me cautivó: La casa de verano. Un libro que sigo recomendando a toda persona que se acerca a mí y valora la LIJ.Un libro que fue el inicio de nuestra gran amistad.
Alfredo es un hombre serio, de trato muy agradable, algo tímido, honesto en su concepción de la vida, serio en su trabajo y un perfeccionista a la hora  de dar por terminada una novela.
Alfredo observa mucho. Sabe escuchar y eso se nota en sus obras.
Alfredo tiene una obra extensa que abarca, con una sensibilidad especial y un humor muy fino, desde los primeros lectores hasta la adolescencia. Y todo ello es un decir, porque las novelas de Alfredo son para lectores de hasta, por lo menos, cien años (y no de soledad).
Os aconsejo que leáis en el nº2 de La Página Escrita, la revista virtual on line de las Fundaciones de Jordi Sierra i Fabra, la entrevista que le hacen a este autor y que arroja mucha luz sobre el acto de escribir y sobre su personalidad.
A mí, personalmente, me gustan las novelas de personajes.  En mis novelas y en mis libros de relatos , los personajes son el eje de las historias que cuento.


Bueno, pues Alfredo es un extraordinario autor de este tipo de novelas. Creo habérselo dicho desde siempre.  Él mismo lo explica de manera  muy clara: “Los personajes son lo esencial de la literatura. Me entusiasma crear personajes por encima de todo”.
Y Alfredo Gómez Cerdá se aleja del consejo de Brecht, que mantiene la teoría del distanciamiento. Alfredo se identifica  plenamente con sus personajes. Los quiere, los siente, los vive de una manera muy íntima. “No es que deje de ser yo mismo para convertirme en ellos. Eso sería imposible. Pero sí hay un desdoblamiento, algo parecido a lo que siente un actor cuando se mete en la piel de su personaje. Una vez dentro, tienes que ser muy honesto con él, no puedes traicionarlo ni juzgarlo aunque sea un desalmado despreciable” afirma.

Dedicando libros en un encuentro en el Colexio Possumus de Vigo

Me he extendido en este punto, porque es algo que nos une como  lectores y como escritores a los dos.
La formación literaria de Alfredo Gómez Cerdá tiene en el teatro una base muy importante.
Lo descubrió cuando era adolescente, en el instituto, y siempre ejerció una enorme fascinación sobre su persona. Escribió multitud de obras, algunas de las cuales llegaron a representarse en pequeños locales o por grupos de aficionados. Nunca  lo ha dejado. Sigue escribiendo teatro, aunque con menor intensidad. En 2002 publicó La guerra de nunca acabar y en 2007, El tesoro más precioso del mundo. De ahí le viene, yo lo creo así, su amor por las novelas de personajes.


Con Alba y Susi en casa de Antonio

Por otra parte, yo sostengo que para ser  un buen escritor de narrativa hay que ser un buen lector de poesía. Cada día que pasa, estoy más convencido de ello. Y Alfredo, con relación a esta afirmación mía, nos dice: “¿Qué escritor no ha escrito alguna vez poesía? Yo lo he hecho también, pero solo he publicado dos o tres poemas sueltos  - dos de ellos dentro de una novela -. Mis poemas están guardados en una carpeta”.  Pero Alfredo lee, ya lo creo, poesía.

Encuentro en el Colexio Possumus de Vigo

  Podría decir de él muchas más cosas. Que es minucioso en su escritura, que cuida mucho el lenguaje en su escritura, que no elude ningún tema en su escritura. Que corrige “en caliente” (recién escrito) y “en frío” (una vez que ha terminado el libro). Que nunca  hace las correcciones en la pantalla del ordenador, sino en el papel. Que, como me ocurre a mí, para él la literatura tiene que ser algo más que mero entretenimiento. Una exploración de los seres humanos dentro del mundo. Ahí, digo yo, expresamos comportamientos, a veces contradictorios, y nos damos  cuenta  que ese mundo no es igual para todos. Luego, eso va a ser expresado por los autores o autoras de la manera que les resulte más apropiada al concepto de creación literaria que tenga cada uno de ellos.

 Alfredo cruza mares, en cierto modo complicados, tras decidirse por una determinada idea.
Unas veces, le supone un gran esfuerzo.
Otras veces, lo hace casi sin darse cuenta.
Alfredo cree en el trabajo. Y le gusta separar el trabajo del método, que es muy cambiante en función de cada libro.
Y no voy a hablar más del amigo ni del autor.  Conocerlo literariamente es  un deber para todos aquellos  que quieran leer buenísima literatura.
Por ello, Versos e aloumiños está muy orgulloso de presentar los textos que nos regaló. Uno, de narrativa y dos poemas. Un logro, gracias a su generosidad.
Así que ahí los tenéis para degustarlos.
Yo tomo en mis manos otro, de entre sus muchísimos libros, muy querido para mí y uno de mis preferidos, Pupila de águila,  y me enzarzo en una discusión con Martina e Igor, sus protagonistas, sobre la vida.
Gracias, una vez más, Alfredo, por tu honestidad y tu cariño.
Ahora, disfrutemos con su palabra.

 

FRAGMENTO DE UN RELATO DE AMOR
Alfredo Gómez Cerdá


La Sibila Cumea, que siempre tenía dificultades para ordenar las hojas en las que escribía, le pidió a Apolo un deseo, que formuló más o menos de esta manera:
“Coge un gran puñado de arena de la playa; te pido que me concedas vivir tantos años como granitos de arena haya en tu mano.”
Pero la sibila cometió un error muy importante. Pidió vivir muchos años -cientos, miles...-, pero se le olvidó pedir que su cuerpo se mantuviera siempre joven.
Dicen que de tan arrugada y encogida que quedó, con el tiempo, su aspecto era similar al de una cigarra. Atormentada, se pasaba la vida repitiendo las mismas palabras:
Quiero morir, quiero morir, quiero morir...”
¡Tal era su desesperación!
Recuerdo ahora esta historia mitológica y yo mismo me veo convertido en una cigarra, una diminuta cigarra, plegado cientos de veces sobre mí mismo, irreconocible a mis propios ojos y, lo que es peor, a los tuyos. Tengo que esforzarme para gritar con todas mis fuerzas una y otra vez: ¡Soy yo, soy yo, soy yo...! Pero cuando al fin lo comprenda, ya no habrá remedio y solo podré lamentarme como la Sibila Cumea: ¡Quiero morir, quiero morir, quiero morir...!
La triste experiencia de la sibila, me hace pensar que podría plantearle al poderoso Apolo un deseo diferente:
“Gran dios, no quiero que alargues mi vida, pero déjame al menos ser joven durante toda ella.”
         Me imagino ahora el prodigio. Apolo se apiada y accede a mis súplicas. De repente, recupero toda mi fuerza y mi belleza. Entonces me presento ante ti, orgulloso y satisfecho, y te digo:
“Mírame.”
Sonrío. Trato de abrazarte una vez más, de besar tu cuello, de aspirar el olor de tu cuerpo... Y tú me rechazas y me empujas. Y me gritas:
“No eres tú de quien yo me había enamorado.”

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Alfredo y Antonio en Miami

 POEMA 1


(A Garcilaso de la Vega)
Garcilaso de la Vega

Mi querido guerrero:  los gustos
y los siglos nos separan,
los espacios intransitables y las heces concretas
que nos tiran a la cara,
los silencios repletos y las cadenas de muertos
-espadas cruzándose a diario,
altivos gestos ante la muerte absurda-.
Hasta la dulce melancolía
que nos abruma intransigente
distiende nuestro anhelo.

Qué lejos...  Aquí,
ya sepultamos al Olimpo entero
y al petulante Dios de los barrocos.
Apenas pueblan nuestros tronos
montones de cenizas. Tal vez
sólo una imagen perfecta muy al fondo de las cosas,
una referencia deslumbrante,
una Isabel eterna, siempre bella
y siempre inalcanzable,
nos mantiene unidos todavía.

                                     


 POEMA 2


En el transcurso seguiremos intentándolo,
una vez más, y veintitrés, y ciento y pico...
Leyendo para profesores en Miami
Haremos de la albada un presente rabioso,
algo así como un sustantivo eterno;
y del mármol un frío ascenso,
y de las conversaciones un simple matiz,
y de nuestra vida un desaliño convergente.

Ya sabréis de mi debilidad por el silencio
y del famoso círculo insalvable que recorro
-me contengo el vocablo "satisfecho"-;
sabréis del cajón repleto que apodamos poesía
y de tanta cuartilla estrujada chorreando insomnio,
sudor y lágrimas, como aquel héroe castellano,
y rojos caminos de sangre derramada en vano.

Hoy..., ya veis, mientras el reloj medianamente pálido
nos avisa con su monótona indiferencia,
yo socavo recuerdos moribundos entre polvo
y devoro los pétalos ajados del jardín oráculo...
Inefables granitos de arena,
uniformados en silencio en estrechas avenidas
y escupidos al vacío a eso de la misma hora.

Hoy, sangro entre los dientes apretados,
amamanto mis dedos de ansia reprimida
y ahogo la palabra precisa tragada a golpetazos...
La noche asciende por los callejones desiertos,
El día... espera.
                                      ¡silencio!
                                      ¡silencio todos!
que otra vez la muerte acaba de forzar las cerraduras.


                                                                        Alfredo Gómez Cerdá


Libro de Alfredo traducido al coreano