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domingo, 14 de febrero de 2016

ESCAPARATE POÉTICO (LXIX) Juan Ramón Jiménez




JUAN RAMÓN  JIMÉNEZ  (Moguer, 1881 – San Juan de Puerto Rico, 1958)



En el trigal, de pronto, ocultos,
qué intimidad de cámara secreta
Juan Ramón Jiménez
con llaves de distancia,
qué dulce resplandor de oro escondido
lleno de sol abierto,
en el rubor sonriente que se agacha;
qué voz bajada
no nos fuera a escuchar el campo, inmenso.
-          Oh qué seguridad de mediodía
en las carnes, desnudas en la tierra!-




Cuando estás entre otras
tu cuerpo se contajia –pecho, brazo, muslo-
de los cuerpos de todas.

    Luego, cuando te quedas sola
conmigo, y te desnudas –muslos, brazos, pechos-,

qué sola eres tú toda.




ESTANCIA

La música era un río vago,
entre el poniente de las sedas
y los espejos.

Nos fuimos por la orilla,
enlazados de amor en nuestros sueños.

…Cuando volvimos, ya de noche, estábamos
en nuestro hogar, ¡tan dulce
¡ay! para ser eterno!




Un poema manuscrito de este libro
¡Qué ola la del amor!
Todo es olvido.
El alma rueda, como
una piedra, al abismo,
llevándose con ella
florecillas y brillos.

¿Cuántos éramos, di, tú y yo?

…Mas nos fuimos
de allí, porque era el cuarto
de los niños.



ANOCHECER

Parece que aún estamos
allí.
Y en tu silencio sonriente
vagamos
Juan Ramón e Zenobia en Puerto Rico. 1953
por la casa
lo mismo que encantados.
Somos dos
ocasos
al borde de un río
como estrellas tempranas.

Las paredes se quedan
en el campo
y hay árboles y agua
y pájaros
de la tarde
dentro de la estancia.
Nos miramos
-entre los dulces
pájaros del sol poniente-
en un silencio mágico.




(Del libro Idilios, editado por Ediciones de La Isla de Siltolá. Sevilla. 2013)



Cargado por elguardiandelaluna, podemos escuchar el recitado de "Y yo me iré".  (El viaje definitivo), un precioso poema de Juan Ramón Jiménez.

jueves, 25 de septiembre de 2014

DARDO POÉTICO (XVIII). XA CAEN VERSOS DE OUTONO




     Chega o outono.
     Non estou convencido de que veña vestido coa mesma roupaxe que se lle supón.
     Onde están as estacións?
     Mudan o sol e mais a choiva.
     Mesmo, o vento e o mar.
     Quecen e mollan  sen distinguir vidas nin tempos.
     Hoxe todo é confusión. Pasou o verán disfrazado doutra cousa. Para enganarnos, se cadra.
     A melancolía envolve a ollada dos días.
     Os soños arrefríanse sen recato.
     Ninguén lembra se houbo primavera.
     Poucos senten o verán como un feito real.
     Soñamos? Espertamos? Vivimos?
     Si, mais camiñamos polas sendas do confuso.
     Pero aquí está o outono.
     Intento mirar o seu rostro e desconcértame.
     Os poetas cantan o outono.
     Poesía outonal, a de Alberti. Lonxe da luz do mar.
     Poesía outonal, a de Juan Ramón, que nos achega un sol tépedo e doente e móllanos coa chuvia desta estación tan suxestiva.
     A de don Antonio, de soños de lirios e tardes murchas e insípidas.
     E a de Luz Pozo Garza. Outono é o espazo. E Compostela.
     Ou a de Xohana Torres, con fiestras pechadas e gloria de mortos.
      Poesía outonal para iniciar o camiño final deste ano 2014.
     Polos versos entre frondes, sendas e follas mortas achegámonos ao inverno largacío.
     Palabras para comprender mellor os diversos recantos que compoñen o noso universo.
     E para gozalo.





OTOÑO
              Automne malade et adoré…
                                         APOLLINAIRE


Rafael Alberti
Otoño fuerte y dulce, tú no eres
ese enfermo adorado que agoniza,
rodando por la tierra, en las rachas deel aire,
sus huesos amarillos, mojados de la lluvia,
o en perdidos montones, secos, pisoteados,
barridos en sordina por la escoba
sin piedad del invierno.
Y, sin embargo, otoño,
tú perduras al fin esa pálida imagen,
después de haberte alzado como la más fantástica,
vigorosa estación de las cuatro estaciones.
Hoy me ciño tu frente con hojas de tus viñas,
me sumerjo en el mosto de tus uvas pisadas
y levanto la copa dorada de tu vino
y grito alegre al mundo:
                                       Todavía
arde en mi sangre el vivo resplandor del otoño.

                                                             RAFAEL ALBERTI





OUTONO

Xohana Torres
Na postrimería do semblante das eiras
falou nantronte un muíño.
Funga a folla, arañeira nas árbores,
e non hai indulxencia que lle sirva
para arrinchar no vento os eixos, resesos de resío.

A gloria dos mortos escolleu día de ti.

Nas fiestras pechadas,
os vellos arrapañan (mentres chuscan ollos)
as migallas do sol, esmorecido.

Fume da lumeirada na restreba…

Estación que non runfa
Pero é sabencia do ar nun silencio feito de laídos.

                                        XOHANA TORRES






NA SÚBITA COMPAÑA

Pode ser unha páxina a derradeira imaxe
desta tarde románica azul e outono
coma unha miniatura.
Pode ser un adagio nesa escala confusa
da noite
Luz Pozo Garza
a materia ofrecida á conciencia primeira.

Os camiños que me levan a Santiago
acordan potestades e longas curvaturas
no legado de amor que me traspasa
nunha praza en silencio.

De lonxe chega a liña fuxidía dese tempo imposible
que acordei en Santiago.
A historia que propaga unha luz trascendida
nas rúas.

Na mañá dun domingo imprevisto
eu sinalaba as fontes
coas palabras celestes –mesmo runas-
dunha tiza turbada polo encontro na tarde
en Compostela.

Cando asumen as sombras escuras violetas
nun xardín meditado
pode ser só un símbolo o tributo do Dante
subindo ó Paradiso
na súbita compaña.

                                       LUZ POZO GARZA






LLUVIA DE OTOÑO
                      
                             Llueve, llueve dulcemente…

…El agua lava la hiedra,
rompe el agua verdinegra,
el agua lava la piedra…,
Juan Ramón Jiménez
y en mi corazón doliente

llueve, llueve dulcemente.

El horizonte está triste,
el paisaje ya no existe,
un día rosa persiste
en el pálido Poniente…

Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano…,
¡ni una carne, ni un piano!
Mi juventud pasó en vano…,
mi mano deja mi frente…

Llueve, llueve dulcemente.

Tarde, llueve, tarde, llora,
que, aunque hubiera un sol de aurora,
no llegaría mi hora
luminosa y floreciente…

Llueve, llueve dulcemente.

                                 JUAN RAMÓN JIMÉNEZ




                                   
Antonio Machado




                                        Poema de ANTONIO MACHADO



XVII


Casa natal de JRJ
Jardín de otoño, con mármoles
de elegía. Lago lleno
de hojas secas y de sol
melancólico y enfermo.

Entre la fronda amarilla
aparece y brilla el cielo
dorado, de un oro blanco,
de un oro pálido y muerto.

Y bajo la quieta linfa
verdinegra, flota un sueño
En Huelva.
de sol, un sueño de oro,
un sueño de troncos secos.

He pasado por la senda:
En un banco he visto a un viejo
dejándose acariciar
por el sol tibio y enfermo.

Y me he internado en el triste
jardín. Abro el libro y leo…
El sol me dora la página
y envuelve en lumbre los versos.

                                        JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



     E rematamos entre follas que caen e bicos pendurados das árbores, escoitando a fermosa "Balada de Otoño" de Joan Manuel Serrat.
     Puro outono. Pura sensibilidade artística.
     Poesía e música, para emocionarnos.




                                                                                                                                               ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO