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jueves, 25 de septiembre de 2014

DARDO POÉTICO (XVIII). XA CAEN VERSOS DE OUTONO




     Chega o outono.
     Non estou convencido de que veña vestido coa mesma roupaxe que se lle supón.
     Onde están as estacións?
     Mudan o sol e mais a choiva.
     Mesmo, o vento e o mar.
     Quecen e mollan  sen distinguir vidas nin tempos.
     Hoxe todo é confusión. Pasou o verán disfrazado doutra cousa. Para enganarnos, se cadra.
     A melancolía envolve a ollada dos días.
     Os soños arrefríanse sen recato.
     Ninguén lembra se houbo primavera.
     Poucos senten o verán como un feito real.
     Soñamos? Espertamos? Vivimos?
     Si, mais camiñamos polas sendas do confuso.
     Pero aquí está o outono.
     Intento mirar o seu rostro e desconcértame.
     Os poetas cantan o outono.
     Poesía outonal, a de Alberti. Lonxe da luz do mar.
     Poesía outonal, a de Juan Ramón, que nos achega un sol tépedo e doente e móllanos coa chuvia desta estación tan suxestiva.
     A de don Antonio, de soños de lirios e tardes murchas e insípidas.
     E a de Luz Pozo Garza. Outono é o espazo. E Compostela.
     Ou a de Xohana Torres, con fiestras pechadas e gloria de mortos.
      Poesía outonal para iniciar o camiño final deste ano 2014.
     Polos versos entre frondes, sendas e follas mortas achegámonos ao inverno largacío.
     Palabras para comprender mellor os diversos recantos que compoñen o noso universo.
     E para gozalo.





OTOÑO
              Automne malade et adoré…
                                         APOLLINAIRE


Rafael Alberti
Otoño fuerte y dulce, tú no eres
ese enfermo adorado que agoniza,
rodando por la tierra, en las rachas deel aire,
sus huesos amarillos, mojados de la lluvia,
o en perdidos montones, secos, pisoteados,
barridos en sordina por la escoba
sin piedad del invierno.
Y, sin embargo, otoño,
tú perduras al fin esa pálida imagen,
después de haberte alzado como la más fantástica,
vigorosa estación de las cuatro estaciones.
Hoy me ciño tu frente con hojas de tus viñas,
me sumerjo en el mosto de tus uvas pisadas
y levanto la copa dorada de tu vino
y grito alegre al mundo:
                                       Todavía
arde en mi sangre el vivo resplandor del otoño.

                                                             RAFAEL ALBERTI





OUTONO

Xohana Torres
Na postrimería do semblante das eiras
falou nantronte un muíño.
Funga a folla, arañeira nas árbores,
e non hai indulxencia que lle sirva
para arrinchar no vento os eixos, resesos de resío.

A gloria dos mortos escolleu día de ti.

Nas fiestras pechadas,
os vellos arrapañan (mentres chuscan ollos)
as migallas do sol, esmorecido.

Fume da lumeirada na restreba…

Estación que non runfa
Pero é sabencia do ar nun silencio feito de laídos.

                                        XOHANA TORRES






NA SÚBITA COMPAÑA

Pode ser unha páxina a derradeira imaxe
desta tarde románica azul e outono
coma unha miniatura.
Pode ser un adagio nesa escala confusa
da noite
Luz Pozo Garza
a materia ofrecida á conciencia primeira.

Os camiños que me levan a Santiago
acordan potestades e longas curvaturas
no legado de amor que me traspasa
nunha praza en silencio.

De lonxe chega a liña fuxidía dese tempo imposible
que acordei en Santiago.
A historia que propaga unha luz trascendida
nas rúas.

Na mañá dun domingo imprevisto
eu sinalaba as fontes
coas palabras celestes –mesmo runas-
dunha tiza turbada polo encontro na tarde
en Compostela.

Cando asumen as sombras escuras violetas
nun xardín meditado
pode ser só un símbolo o tributo do Dante
subindo ó Paradiso
na súbita compaña.

                                       LUZ POZO GARZA






LLUVIA DE OTOÑO
                      
                             Llueve, llueve dulcemente…

…El agua lava la hiedra,
rompe el agua verdinegra,
el agua lava la piedra…,
Juan Ramón Jiménez
y en mi corazón doliente

llueve, llueve dulcemente.

El horizonte está triste,
el paisaje ya no existe,
un día rosa persiste
en el pálido Poniente…

Llueve, llueve dulcemente.

Mi frente cae en mi mano…,
¡ni una carne, ni un piano!
Mi juventud pasó en vano…,
mi mano deja mi frente…

Llueve, llueve dulcemente.

Tarde, llueve, tarde, llora,
que, aunque hubiera un sol de aurora,
no llegaría mi hora
luminosa y floreciente…

Llueve, llueve dulcemente.

                                 JUAN RAMÓN JIMÉNEZ




                                   
Antonio Machado




                                        Poema de ANTONIO MACHADO



XVII


Casa natal de JRJ
Jardín de otoño, con mármoles
de elegía. Lago lleno
de hojas secas y de sol
melancólico y enfermo.

Entre la fronda amarilla
aparece y brilla el cielo
dorado, de un oro blanco,
de un oro pálido y muerto.

Y bajo la quieta linfa
verdinegra, flota un sueño
En Huelva.
de sol, un sueño de oro,
un sueño de troncos secos.

He pasado por la senda:
En un banco he visto a un viejo
dejándose acariciar
por el sol tibio y enfermo.

Y me he internado en el triste
jardín. Abro el libro y leo…
El sol me dora la página
y envuelve en lumbre los versos.

                                        JUAN RAMÓN JIMÉNEZ



     E rematamos entre follas que caen e bicos pendurados das árbores, escoitando a fermosa "Balada de Otoño" de Joan Manuel Serrat.
     Puro outono. Pura sensibilidade artística.
     Poesía e música, para emocionarnos.




                                                                                                                                               ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO

viernes, 26 de septiembre de 2008

Cuatro poemas de Todo es soñar

En su poemario para niños Todo es soñar (Brosquil, 2006), Antonio García Teijeiro nos ofrece un acercamiento poético al motivo literario del sueño desde su personal concepción rítmica de la poesía infantil. Hemos seleccionado cuatro de los poemas más representativos de dicha colección.



Por el Mar de las Antillas
anda un barco de papel.
NICOLÁS GUILLÉN


Anda un barco de papel
por el mar de tu sonrisa.
Con tus olas coquetea
y se esconde de la brisa.

Y navega por tus labios
y se pierde entre las islas,
por las islas de tu boca,
tan risueñas, tan bonitas.

Anda un barco de papel
por el mar de tu sonrisa.
Es un barco soñador.
Es un barco de caricias.



Mueve el viento la cuna
en el mar del silencio
y las olas, cansadas,
nunca llegan a tiempo
de cantarle una nana
a ese niño tan serio
que se duerme temblando
con el frío del miedo.
Y la cuna se mueve
¿está el niño despierto?
No, sus ojos nos dicen
que las nubes del cielo
le pintaron de cal
su carita de sueño.
Mueve el viento la cuna
en el mar del silencio.
Duerme el niño tranquilo
en la barca sin remos.



Muy negros sus ojos.
Muy rojo el vestido.
La tarde en silencio
se muere de frío.

Se muere de frío.
Se muere de pena.
La tarde callada
nos canta serena.

Nos canta serena
que un día de enero
un sol muy cansado
se quitó el sombrero.

Se quitó el sombrero
sin decirle nada.
La dejó sin sueños
triste y olvidada.

Triste y olvidada
sin la luz del sol,
con los labios secos
y sin su calor.

Negros son sus ojos.
Muy rojo, el vestido.
La tarde despacio
se muere de frío.



Los últimos siete poemas de Todo es soñar, agrupados bajo el encabezamiento "Golpe a golpe, verso a verso", suponen un homenaje poético a Antonio Machado con composiciones escritas a partir de versos del poeta sevillano. Descrito por Antonio García Teijeiro como un hombre "que fue, en el buen sentido de la palabra, bueno", Antonio Machado ha sido siempre uno de los escritores que más han influido en la poesía del autor vigués. Incluimos aquí el quinto poema de esta última sección del libro.

La tarde caía
triste y polvorienta

y un niño soñaba
con globos de menta.
Un sueño infantil
sembrado de estrellas,
un sueño soñado,
un sueño de fiesta.
La tarde caía
detrás de la sierra
y el niño soñaba
con lirios y abejas.
La tarde caía
despacio en la hierba
y el niño soñaba
un sueño violeta.
Y la tarde quiso
guardar su tristeza.
El niño soñaba
sueños de poeta.