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lunes, 2 de mayo de 2022

"DARDO POÉTICO" (LXXXIII): MÚSICA E PALABRAS POLA PAZ EN PONTEVEDRA

 




A finais do mes de marzo a iniciativa Coros por la Paz reuniu na Praza da Ferrería de Pontevedra once agrupacións corais para interpretar xuntas as obras Dona Nobis Pacem, de W.A. Mozart e Va, pensiero, da ópera Nabucco, de G.Verdi.

Actos coma este, impulsados pola madrileña Familia Coral Santiago Apóstol, de Griñón, se celebraron simultaneamente en moitas cidades de España e do continente.

Unha unión auténtica de voces e sentimentos para pedir a paz que, cada vez máis, falta no planeta. En contra dos conflitos e a crueldade. Pola unión dos seres humanos para facer fronte ao belicismo que segue a imperar no noso mundo.

Un momento do acto na Ferrería, de Pontevedra (Foto:pontevedraviva)

Carlos Valle puxo, xunto a Fina Casalderrey, as palabras. Valle falou deste acto como “unha repulsa e solidariedade cunha situación inxustificable nos seus fundamentos e intolerable dende o punto de vista do dereito internacional”, segundo publica o Diario de Pontevedra.

Pola súa banda, Fina Casalderrey salientou “o poder da música non ten límites, nin fronteiras, nin máis bandeiras ca a da liberdade e o respecto polos semellantes e polos diferentes”. E a grande escritora galega non esqueceu a necesidade da poesía e citou os poetas Gloria Fuertes e Antonio García Teijeiro, para rematar recitando un poema de ambos.

Este é o poema de Antonio García Teijeiro, Pombiña que escribes.



E aquí, neste vídeo, as palabras de Fina Casalderrey neste emotivo acto no que chamou á deserción, “a que os soldados se declaren en folga, mentres unha pomba escribe co peteiro esa palabra tan grande e que tan pouquiño ocupa: paz”.

                                                                                                                                                                                      






lunes, 16 de febrero de 2009

Dos columnas de A Nosa Terra: "Canciones" / "La paloma de la paz"

Incluimos a continuación dos de las columnas quincenales que Antonio García Teijeiro publica en el semanario A Nosa Terra, en las que trata temas relacionados con la literatura, la música, la escuela y la animación a la lectura. Las presentamos aquí traducidas al castellano.

CANCIONES

Hay quien dice, y yo estoy de acuerdo, que las canciones, la literatura y las artes no cambian el mundo. Pero, a veces, gozar de ellas en nuestro entorno sí que ayuda a modificar, al menos un poco, la frivolidad de ciertos hábitos. Cuando ocurre, sentimos un hormigueo interno y placentero que nos acerca a la felicidad. A mí me pasa. Así que, contradiciendo lo escrito más arriba, afirmo que las canciones pueden ser muy importantes en los comportamientos de las personas. Y no hablo de nostalgias. Craig Werner, profesor de Estudios Afroamericanos de la Universidad de Wisconsin, asegura que “la música popular, especialmente el soul de los 50 y 60, tuvo un papel central en la lucha por los derechos civiles”. Está convencido Werner de que la música ayudó a destruir las barreras de la segregación y que músicos como Ray Charles, Curtis Mayfield, Sam Cooke, James Brown, Otis Redding o Aretha Franklin dieron vigor a los líderes y a los ciudadanos para luchar contra el racismo. Me agrada esta afirmación. Canciones en casa. Canciones en la escuela. Canciones en nuestra vida. Yo trato de poner las canciones que amo a mis amigos. Mis alumnos cantan y escuchan canciones. Canciones que perturban, que emocionan. Canciones para agarrarse a las letras. Canciones que nos ayudan a pisar las calles y a resguardarnos de las tormentas. Canciones de Serrat, Miro, Lennon, Uxía, Aute, Cohen, A. Prada, Llach, Brassens, Brel, M. Peón, Neil, Lete, Silvio… y de Bob Dylan, claro. Mientras escribo estas líneas suena Love Will Find de Sam Cooke. Me envuelve la sensación de que se está derrumbando una de las numerosas barreras de la insensibilidad humana. Permítanme soñar.

ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO



LA PALOMA DE LA PAZ

A Xesús R. Jares

La paloma de la paz estaba cansada de hablar inútilmente con los hombres. Hablaba de derechos humanos (¡ella!), de armonía y de besos de colores. Pero sus palabras se estrellaban contra un muro de piedra construido precisamente por los hombres. De piedra, sí, pero también de silencios, de violencia, de inmundicia, de pólvora. La paloma de la paz estaba cansada de llevar siempre los mismos mensajes y de recibir siempre los mismos desprecios. La paloma de la paz había decidido ser sólo eso, una paloma. Pero un día vio a un hombre delgado, cariñoso, con gafas sobre una mirada tierna, y una apariencia que daba confianza. Le pareció diferente a los demás. Con una guitarra tocaba Knockin’ on Heaven’s Door. Cuando la sintió cerca, le sonrió y empezó a hablarle de combatir el miedo, de valorar la justicia desde la sensibilidad, de rechazar odios y venganzas, de calentar el ambiente frío de la escuela. El hombre que amaba a Dylan le habló de la dignidad, de la no violencia, de la necesidad de educar para la verdad y la esperanza. La paloma lo escuchaba sorprendida y feliz. Entonces, el hombre le regaló un libro. Su título: Educar para la verdad y la esperanza. La paloma lo hojeó y se dio cuenta de que el hombre de mirada tierna llevaba toda su vida comprometido con el ser humano en la lucha por la justicia y la libertad. La paloma pronto comprendió que seguiría golpeándose contra ese muro levantado por los hombres. Se despidió de él dándole un beso en la voz. Un día, me dejó el libro en el alféizar de mi ventana con la siguiente dedicatoria: Para Antonio y Susi, por los tiempos vividos, por los sueños compartidos, por el futuro y la esperanza. Suso Jares. Desde entonces, nunca he dejado de navegar por sus páginas.

ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO