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sábado, 23 de abril de 2016

DARDO POÉTICO (XXXII) Uns aforismos de Benjamín Prado do libro "Más que palabras"





De cando en vez aterro en espazos moi ceibos de palabras, de versos, de longas oracións gramaticais, de repeticións que me intentan dominar, de parágrafos que me envolven entre a crueldade e o agarimo.
     

     
     De cando en vez decido pousar os meus sentidos nunhas illas que están rodeadas do mar do enxeño. Que semellan chamarte en voz baixa pero que, ben o sabes, soan a berros no teu interior.

     De cando en vez decido pisar os terreos dos aforismos, eses eidos que non parecen estar sen labradíos, pero que dan froitos insospeitados.
     As colleitas son moi xenerosas.
     Os froitos teñen unhas formas e unhas cores sorprendentes. O seu sabor, exquisito.
     
     
Benjamín Prado
     Desta volta detívenme no terceiro libro de aforismos  de Benjamín Prado, un escritor que me interesa. Alguén do que eu leo a súa poesía, os seus artigos no xornal e máis dunha novela.
     O libro leva por título Más que palabras e está editado por Ediciones Hiperión en 2015.
     Decidín poñelos en galego. Quedan ben na nosa lingua.

     


     
      Velaquí algúns deles:
         * Hai quen só conta contigo ata completar o aforo.
        * As persoas que temen perderte sempre dan un pouco de medo.
        * Recoñecina porque non se parecía a ninguén.
       *  O poema é a cabeleira da linguaxe.
       *  Cando non vaias a ningures, tamén te quererei acompañar.
       *  O que ten mérito é ser lembrado polo que fas, non polo que din de ti.
       *  Hai quen confunden darche un consello con deixarche unha multa no parabrisas.
        * A igualdade tamén consiste en que todos poidamos ser diferentes.
        * O pesimista busca desgrazas que lle dean a razón.

     *    Estar mal acompañado é estar só por partida dobre.

     Tras ler estes aforismos, decidín cerrar o libro e dedicarme a ver como aboian no máis íntimo de min as ondas do mar.

                                                                                            ANTONIO  GARCÍA  TEIJEIRO


viernes, 8 de mayo de 2015

ESCAPARATE POÉTICO (XLVIII) Benjamín Prado






BENJAMÍN  PRADO   (Madrid, 1961)




CUESTIÓN DE PRINCIPIOS


Un poema que diga también lo que no dice.
Un poema que escuche a quien lo lee.
Benjamín  Prado
Un poema que nunca olvidarán
las palabras con las que lo haya escrito.

Un poema que sabe lo que piensas.
Un poema que sea incorregible;
que se le note a todos los que lo han comprendido;
que no sueñe que lo haga otro que no sea yo.

Un poema que sea raro que no existiese.
Un poema que ladre a los desconocidos.
Un poema que diga que el que cierra los ojos
es cómplice del crimen que no ha querido ver.

Un poema que ponga en peligro la poesía.
Un poema que mires
como los pasajeros consultan sus relojes
en la estación del tren.

Un poema que sea capaz de repetir
justicia y corazón,
libertad
y alegría…






EL DÍA EN QUE DEJE DE QUERERTE



Sé que llegará el día en que deje de quererte.

Todo será tan rápido:
primero pensaré que la vida se acaba,
que nunca fui más lejos que al dejarte marchar;
después,
               vendrá el olvido.

Estos poemas
hablarán todavía de nosotros
pero de ti y de mí, ya nunca más.

Cuando África amanezca cubierta por la nieve
y en los cuadros de Goya luzca el sol.
El día en que las águilas se vuelen de los dólares,
y Pompeya despierte
de sus sueño a la sombra del volcán,
entonces,
                        sólo entonces
                                                dejaré de quererte.

El día que no acabe a las doce de la noche.
El día en que el ejército de Marte cubra el cielo
o Raskolnikov salga de Crimen y castigo
a poner unas rosas
en la tumba de Dostoievsky,
                                                entonces,
todo habrá terminado,
no te voy a querer.

Pero hasta que eso ocurra,
sólo tú y yo
podríamos
separarme
de ti.


                       

                                                                                          


                                                                                                                                   (Del libro Ya no es tarde. 2ª Edición. Ed. Visor. 2015)