miércoles, 31 de julio de 2013

SURCOS EN EL CAMINO

Por fin, Oita decidiuse a escribir un novo texto para Versos e aloumiños.

Seguen a vencellarnos moitas cousas, das que cabe destacar todo o relacionado coa música.

O texto que se pode ler a continuación ten un sabor especial para os melómanos. Para todos aqueles que aínda mercamos discos.

Estou en Martin (Tennessee) e acabo de vir de Memphis co meu fillo Antón, cargados ambos os dous con CDs de jazz, de pop, de country, de folk. Un verdadeiro pracer andar a rebuscar polos andeis de dúas tendas discos que nos puidesen interesar.

Pero se volvemos a vista cara atrás, é fermoso descubrir cal foi o primeiro disco, ese que abriu a porta da felicidade musical. De aí que o texto que escribiu Oita teña un valor, non só sentimental, senón tamén histórico dentro desa banda sonora das nosas vidas. É un texto interesante e evocador. Paga a pena lelo, sobre todo tendo en conta como baixou a venda de discos, como foron pechando moitas tendas e como se trivializou o valor da música nestes tempos tan confusos.

Engadir, finalmente, esas preguntas que Oita se fai en relación cos primeiros discos de Antón e Noa. O primeiro disco que Antón lembra ter recibido do seu pai foi o elepé vermello dos Beatles, unha magnífica recompilación dos catro de Liverpool. Isto serviu para que Antón amosase, ao longo do tempo, un coñecemento e unha paixón intensos polos fab four. Mais tamén recorda Antón o primeiro CD que mercou cos seus cartos: un "grandes éxitos" de Chuck Berry aparecido na serie Esto es... Rock'n'Roll. Antón é hoxe un melómano e un especialista en boa parte dos diversos estilos musicais (rock, r&b, country, jazz, blues, fado, crooners...), co acerto de ir cara á raíz destes movementos para unha mellor comprensión dos mesmos.

Pola súa banda, Noa lembra o seu primeiro CD. Trátase do renacido grupo Bon Jovi, que viu en Madrid hai unhas datas. Ese primeiro disco tiña por título Cross Road. Hoxe segue a escoitar música de maneira regular e é unha seguidora dos mellores grupos españois. Gústanlle tamén, como non podía ser doutro xeito, os Beatles.

Eu procurei que os dous fillos tivesen en CD o primeiro elepé que eu tiven do meu admirado Bob Dylan. En efecto, agasalleilles o Greatest Hits do bardo de Minnesota, que tantas veces escoitei eu nas soidade do meu cuarto cando era novo.

Remato cun recordo especial para Avelino, quen, tras traballar durante certo tempo en Giráldez, abriu unha pequena tenda de discos chamada Área Musical, onde nos xuntabamos amigos e clientes para comentar as diversas novidades que ía recibindo. Foron eses tempos decisivos para que eu chegase a amar tan fondamente a música.

Grazas, meu amigo, por facernos volver a eses tempos de ouro, con emoción e sen nostalxias que non levan a ningures. Sempre seguimos mirando cara adiante sen esquecer a base dos nosos gustos.



SURCOS EN EL CAMINO

En cierta ocasión, Antonio me sugirió que le escribiera un artículo relacionado con la música para su blog.

Yo, que no suelo escribir, pensé que era una tarea complicada, pero disfruté con el envite.

Un día, ante el gin tonic de media tarde, como diría el amigo Millás, se me ocurrió que sería interesante hablar de la importancia del primer disco en nuestras vidas.

Ese que nos introdujo en un mundo maravilloso del que muchos años después todavía nos resistimos a salir.

Hablé con dos o tres amigos acerca de ese primer disco. Inmediatamente y sin que se les pidiera, comentaron también el segundo. El tercero y el cuarto parece que pierdan importancia, nadie los menciona. Pero ¡ah!, de los dos primeros. Esos sueltan nuestra imaginación y nuestra lengua, surgen grupos, estilos, temas, revistas, películas,  etc.
 
Esos dos truhanes son el comienzo de una eterna colección que nos gustaría que no tuviera fin.

Recordamos muy bien donde los compramos, esas fantásticas tiendas por las que mostramos un enorme cariño como Giráldez, Cividanes, Lago y Lago, Elepé, etc., etc. Afortunadamente, esta última todavía en pie de guerra.

También aparecen en el recuerdo esos grandes almacenes a los que íbamos a escuchar las novedades y donde no éramos bien recibidos. Escuchas incómodas con auriculares de mano, lo que nos obligaba a no poder hacer nada más que sostener dichos auriculares pegados a las orejas. A menudo en pleno éxtasis melómano surgía de entre las tinieblas el inevitable vendedor invitándonos a comprar el disco o a abandonar el establecimiento haciendo que perdiéramos el hilo del riff y/o del solo y despertando a la postre nuestro instinto asesino. ¡Voto a brios, qué tortura!

Caminar con discos debajo del brazo por la ciudad nos llenaba de satisfacción y hacía que el encuentro con un amigo nos hiciese miembros de un selecto club. Veíamos reflejado en su rostro la envidia. Pero si el disco que llevábamos era de importación, el momento era pura magia. Ya se sabe, carátulas prohibidas o tergiversadas, temas mutilados u omitidos, simplemente censurados o ni siquiera editados.

No pocos son hoy objetos de codicia entre coleccionistas.

A algunos de los amigos con los que hemos comentado cómo empezó su colección nos han dicho lo que sigue:  Antonio, alma de este blog, dijo que su primer disco fue Simon And Garfunkel - Bridge Over Troubled Water  y Led Zeppelin II. Santi C. inició su tesoro musical con On The Boards de Rory Gallagher y Cream (2) - Lo Mejor De Los Cream . Chechu se agenció The Court Of The Crimson King de King Crimson y Electric Warrior de T. Rex. El atrabiliario Pedro me cuenta una sabrosa anécdota de Belter, donde la piratería de la época superaba con creces la piratería de hoy en día, incluso desde el mundo de la industria. Para Pedro sus primeros discos fueron Ray Charles - Tell All The World
y TNP 1966 de George Brassens, comprado en Francia donde él vivía en esos años. Maxi me habla de Liquid Acrobat as Regards the Air de The Incredible String Band y Master of Reality de Black Sabbath. Juan Ma se estrenó con la maravilla de Miles Davis - A Tribute To Jack Johnson y Where Fortune Smile de John McLaughlin, comprados en Dinamarca. Nesty nos dice que sus primeras adquisiciones fueron: Exile on Main St. de los Rolling Stones y The Beatles - Beatles Again .  Para mis amigos Quique y Pauliño fueron respectivamente The Beatles - Let It Be, John Lennon ‎– Imagine y Jethro Tull – Benefit.

A estos dos amigos, Quique y Pauliño los conocí, por cierto, por llevar yo debajo del brazo un ejemplar del volumen 2 de Cream y ser abordado para preguntarme dónde lo había comprado. ¡Ilusos!, era de IMPORTACIÓN. Bueno, a decir verdad, tampoco era mío. Me lo había dejado otro buen colega: Lalo .


Susi, parca en palabras, inició su andadura con Serrat - Mediterráneo, pero no suelta su segundo vinilo. El que esto escribe se compró Lo mejor de Crosby, Stills, Nash & Young y el John Mayall - Blues From Laurel Canyon & Barewires.

La lista, como se puede suponer, es interminable.

Me gustaría saber cuáles fueron los primeros discos de Antón, para dar continuidad a modo epistolar a nuestras aficiones musicales siguiendo con otra generación y, posiblemente, otros gustos y, cómo no, a la amiga Noa.

 A ver si nos lo cuentan.

Me niego a terminar este artículo sin comentar cuántas amistades se han cimentado a partir de Frank Zappa, Paco Ibáñez, Soft Machine, Bob Dylan...

Bueno, Antonio como puedes ver ninguno mencionó al amigo Dylan como su primera adquisición.

Investiga, ese pirata tiene que aparecer.

OITA Y SANTI. Cenicientos, Madrid, finales de junio de 2013