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sábado, 8 de abril de 2017

CONVERSACIÓN CON JAVI RUIZ SOBRE EL DISCO "I'M YOUR MAN", DE LEONARD COHEN

Javi Ruiz
Hace unas semanas grabé un nuevo episodio del podcast Discos Memorables con mi amigo Javi Ruiz, mallorquín de nacimiento pero residente desde ya hace años en Madrid. Javi es una persona con grandes inquietudes culturales y, sobre todo, musicales. Es líder del grupo Trestrece, con el que ha grabado ya algunos discos que incluyen sus propias canciones, y sus influencias musicales son muy eclécticas y van desde el rock y el pop al country o el jazz. El disco que Javi ha escogido para esta edición del podcast es I'm Your Man, publicado en 1988 por el recientemente fallecido Leonard Cohen, y supone un punto de inflexión importante en la carrera discográfica del poeta y trovador canadiense. El álbum marca un cambio radical en el sonido de Cohen, que se convierte en una especie de crooner moderno, incorporando sonidos del llamado synthpop de los ochenta, y añadiendo a su repertorio varios títulos que llegarían a ser clásicos, como "I'm Your Man", "Everybody Knows", "First We Take Manhattan", "Ain't No Cure for Love" o "Tower of Song". Puede accederse al podcast completo en YouTube aquí mismo:




A lo largo de nuestra conversación, Javi va desgranando cada una de las canciones que conforman el disco y demuestra su gran conocimiento sobre la discografía de Cohen, además de explicar con coherencia y emoción las diversas razones por las que éste es un álbum memorable que ha marcado su vida y su propia producción musical. Para mí ha sido un verdadero placer poder compartir con Javi esta charla acerca de la música contenida en los surcos de I'm Your Man. Espero que el podcast interese a los lectores de Versos e aloumiños y si es así, puedo ya avanzar que Javi y yo estamos preparando un nuevo episodio sobre otro disco memorable.



                                                 ANTÓN GARCÍA-FERNÁNDEZ

viernes, 20 de enero de 2017

Juan C. Martín Ramos escribe sobre el disco "Surcos de luna y mar" , de Antonio G. Teijeiro y Javier Ruiz








                                 SURCOS DE LUNA Y MAR
                                                 


                                                                                                                                         Juan Carlos Martín Ramos


Siempre he sabido que algún día tendría en mis manos un disco de Antonio García Teijeiro. Era inevitable. Igual que era inevitable que por los surcos de ese primer disco fluyesen juntos el manantial de la poesía y el de la música. Porque el Antonio que todos conocemos sería otra persona, sería para nosotros un perfecto desconocido si la poesía, si la música, si la música y la poesía, o viceversa, no le hubieran dado sentido a su vida.

     Antonio descubrió pronto el mundo de la poesía y el mundo de la música. O tal vez sea más exacto decir que Antonio descubrió el mundo cuando aprendió a mirarlo y a entenderlo a través de la música y de la poesía.
No tengo muy claro si una cosa le llevó a la otra o si la poesía y la música se lo llevaron en volandas al mismo tiempo. Tengo la sensación de que todo sucedió gracias a un mismo golpe de viento, a un mismo golpe de mar interior, a un mismo golpe de necesidad y deseo de libertad, de expresión, de rebeldía.


     Es un lugar común, de quienes hablan o escriben sobre la poesía de Antonio García Teijeiro, decir que sus poemas son pura música, que cuando dices en voz alta cualquiera de sus versos, a poco que lo paladees, se te deshace en la boca convertido en una melodía.
En una ocasión, un astuto comentarista de su obra se atrevió a decir que en su poesía las palabras más que leerse se tararean, más que agruparse en versos y estrofas, se juntan para bailar sobre el papel ajustándose al entramado de una alegre coreografía. Es más, llegó a decir que Antonio escribe palabra por palabra, silencio por silencio, al dictado de su música interior.
En fin, no hay que descartar que algo se hubiera tomado el citado  comentarista antes de decir estas cosas, pero hay que reconocer que dio en el clavo.
No se puede entender la poesía de Antonio García Teijeiro sin su propia música, de la misma forma que tampoco su poesía, ni su vida, podría entenderse sin la música de los demás. La que suena en su casa cuando escribe, la que resuena en su memoria cuando busca palabras para poner en claro lo que piensa y lo que siente.

 
     “Surcos de luna y mar” es una selección de trece poemas de Antonio. Trece poemas musicados. Once de ellos por Javier Ruiz y los dos restantes por Isaac Vega.

     Es una selección que, según he creído entender a su autor, no es fruto de una rigurosa y exhaustiva búsqueda de sus poemas más significativos o emblemáticos sino el resultado de una elección aleatoria que Antonio hizo mientras hojeaba al desgaire su antología de poesía en castellano, “Desde mi voz”.

   Es posible que no le haya entendido bien o que el autor, si lo dijo, o yo, que lo
recuerdo así, estemos exagerando un poco.

Sin duda, los poemas podrían ser otros, pero todos los que aquí aparecen, ya sea elegidos por el azar o señalados por el dedo divino de su autor, son sin duda alguna representativos de la manera que Antonio tiene de concebir la poesía y de echar a volar las palabras hacia el posible lector o hacia el posible oyente.


En estos poemas se mezclan temas, autores, personas y referencias fundamentales en su poesía y en su vida.
En ellos están Antonio Machado y García Lorca, entre otros poetas, están Bob Dylan y Paco Ibáñez, está Susi, su sirena, y Libby, su andoriña, está el mar, siempre el mar, está la música en forma de canciones y está la poesía encarnada en un poeta vendedor de ilusiones, o en la figura de un viejo poeta, cansado pero que sigue adelante en su intento de transformar el mundo...

Javier Ruiz en plena acción

     Anteriormente he dicho que son poemas musicados, porque así se anuncia en la carpeta del disco. Pero, llegados a este punto, quiero hacer una aclaración.
La música de Javier Ruiz, y en su caso también la de Isaac Vega, no está encadenada al pie de la letra de los poemas de Antonio.
No es música para cantar sus versos, es música para que la poesía de Antonio suene con voz propia.
No quita protagonismo a la propia música de los poemas. No la transforma, no la traiciona, no la disfraza, no la amordaza.
La música de Javier y la de Isaac recrea la atmósfera del poema, lo envuelve para nutrirlo de referencias y sugerencias, lo acompaña en su camino, lo sitúa en el centro del escenario, lo deja suelto en el aire para que suene fresco y auténtico, sin perder su propia entidad ni su verdadera identidad.
 
Con Isaac Vega
     Aunque son dos los músicos, y por supuesto sin desmerecer el gran trabajo de Isaac, creo que es de justicia destacar especialmente la labor y la implicación de Javier Ruiz en este proyecto. No sólo porque se le podría considerar coautor o corresponsable de la existencia de este disco, también porque a lo largo de los once poemas que ha musicado se revela como un auténtico hombre-orquesta que mezcla instrumentos, estilos, sones, sonidos y grabaciones varias, construyendo la trama del tapiz poético del disco con los hilos de una música de gran sensibilidad y capacidad evocadora.

Bueno, pues ya lo sabéis.
Aquí está, por fin, a nuestro alcance, “Surcos de luna y mar”.
 
Susi Fernández, que tanto tuvo que ver en la creación de este disco
Antonio le puso voz a sus poemas y Javier e Isaac compusieron e interpretaron la música. Misión cumplida.
De acuerdo, también fue necesario grabarlo, mezclarlo y, perdón por la palabreja, “masterizarlo”. Dicho queda.

 Pero aún hay más.
¿Cómo habríamos entrado en la intimidad de este histórico encuentro poético-musical entre Antonio García Teijeiro y Javier Ruiz sin esa foto que aparece en la contraportada del disco, sin esa imagen capturada por la intrépida Susi Fernández en primera línea de fuego, a tiro del salivazo desbocado del poeta y de las cuerdas a punto de romperse del músico?
Y no sólo eso.
Los poemas del disco están llenos de imágenes, es verdad, pero ¿cuál es la imagen del disco, cómo lo identificaríamos en las estanterías entre los éxitos de “Los 40 principales” de hoy y los saldos de “Los 40 principales” de ayer sin una imagen potente, sugerente, inequívoca, que lo singularice, que le ponga cara al disco y nos ayude a encontrarlo?
Ahí llegó una gran artista, Yuya, la autora de la hermosa portada del disco.
 
Javi, trabajando en el sonido. Antonio, viendo.

     Hay que decir, para ser justos, que en realidad no estamos asistiendo al lanzamiento del “primer disco” de Antonio García Teijeiro.
Muchos de vosotros ya sabéis que anda por ahí, circulando por el mundo de la poesía en gallego, un disco grabado a medias con Paco Ibáñez que se incluye en su antología “Un rato díxolle á lúa”, publicada por Xerais.
Por no hablar de otras grabaciones secretas, que sólo conoce su círculo más íntimo y noctámbulo, donde Antonio, con absoluto desparpajo y apasionamiento, se desmelena entonando y desentonando canciones y poemas propios y ajenos.

Pero este capítulo de la historia musical de Antonio es diferente.
“Surcos de luna y mar” no va a ser el único en su especie.
El poeta ya ha anunciado que va a ampliar su discografía sacando a la luz una segunda grabación con poemas en gallego.
El mundo del disco es así.
Te atrapa y, cuando te atrapa, el mundo del disco, como dice Enrique Santos Discépolo en su famoso tango, “yira... yira...”, y ya no se para jamás.












martes, 18 de octubre de 2016

"LO QUE SENTÍ CUANDO LLEGUÉ A LA OBRA DE BOB DYLAN" según Javier Ruiz


Bob Dylan

Javier Ruiz é unha persoa chea de inquietudes. Está atento a todo o que ocorre  ao seu redor, que teña relación coa cultura principalmente.
     
     Javier Ruiz é músico. Leva a música no máis fondo, loita por ela e non descansa ata pulir todo o que fai neste eido. Porque Javi Ruiz é un magnífico guitarrista, líder no seu momento do grupo Trestrece e un extraordinario letrista. Foxe do fácil, pero é quen de artellar cancións cun alto contido poético que lles dan valor literario sen deixar de comunicar.
     Pois a Javi Ruiz (que así o chamamos os amigos), pediulle Versos e aloumiños a súa opinión sobre o polémico Nobel concedido a Bob Dylan. Queriamos saber o sentir dun home novo, con criterio, arredor deste galardón.
     
Javier Ruiz Muñoz
     El, moi xenerosamente, non o dubidou e aceptou o ofrecemento.
     Velaquí as súas palabras sobre este feito histórico para todos aqueles e aquelas que amamos fondamente a música e a poesía.

     Moitas grazas, Javi, por ter accedido a escribir para o noso blog-revista.

Bob Dylan


        LO QUE SENTÍ CUANDO COMENCÉ A BUCEAR EN LA OBRA DE BOB DYLAN

                                                                                                      Javier Ruiz Muñoz

Cuando miro atrás, parece que la figura de Bob Dylan ha estado acompañándome toda la vida, si bien no fue hasta hace unos años, a raíz de conocer a un gran amigo, cuando empecé a bucear en su obra, descubriendo sus fascinantes y diferentes etapas y llegando por fin a verle actuar en directo.

      Sus canciones están tan arraigadas en la cultura popular que mi sensación, cuando pienso en él, es la de un pariente lejano, del que oyes hablar en infinitas ocasiones, pero con el que nunca has llegado a conversar en persona.

     Sus historias llegan en forma de canciones. Canciones que hablan de la vida, de la muerte, del amor y de héroes legendarios.
     
     Gracias a su séquito de evangelistas, (desde Andrés Calamaro hasta su propio hijo Jakob), conocía bien a Dylan incluso antes de haberlo escuchado. 

     Aunque mi primer recuerdo de estar en contacto con su música es escuchar “Hurricane” (aún no sé si en la radio o en el propio álbum que poseían mis padres) fue a través de la versión de “Knockin’ on Heaven’s Door” que hicieron  Guns n´Roses en los años  90, lo que me llevó a prestar atención a sus textos, con los que la banda angelina quería rendir tributo al entonces fallecido Freddy Mercury.


     Esta semana, con el anuncio de su más que merecido Premio Nobel de Literatura, estamos de enhorabuena no solo los seguidores de Dylan, sino los amantes de la música en general, ya que se reconoce el valor narrativo de la música, las historias subyacentes que, detrás de himnos generacionales como “The Times They Are A-Changin’”, “All Along the Watchtower” (que popularizó el increíble Jimi Hendrix, confesando en su momento que fue la voz rota de Dylan la que le animó a cantar y, gracias a esa historia, a mí a hacerlo después) o la propia “Hurricane”, se encuentran historias, retales de la vida vivida con el nacimiento de la contracultura en los años sesenta y que se prolongan no solo hasta el día de hoy, sino hasta donde la imaginación alcanza. Creo que no hay arma más poderosa que la palabra puesta en manos del que sabe proyectarla y usar su mente como una paleta de infinitas tonalidades.
 
Bob Dylan visita a Rubin Carter na cadea
     Un buen amigo me dijo una vez “no te fíes de un músico al que no le gustan los Beatles”. Hoy, creo que podemos abiertamente decir “no te fíes de un escritor al que no le guste Bob Dylan”.
     Celebremos.

miércoles, 23 de enero de 2013

A luz das palabras (7): Javier Ruiz y Trestrece

Javi y Antonio
Cuando era adolescente sentía una enorme envidia por los grupos que tocaban en Vigo. Como, supongo, en toda aquella España gris y putrefacta, había una sana enfermedad de crear grupos entre amigos y demás y tocar en colegios, institutos, guateques etc. Yo conocía a un amigo que era amigo, a su vez, de los componentes del grupo Stags. ¡Cuánto disfruté en los ensayos en un bajo que los padres de uno de ellos les dejaba! La influencia de los Beatles y los Rolling Stones era patente. Yo, al principio, escuchaba las canciones de ambos grupos en las interpretaciones de los Mustang y de los Salvajes. Aquellos chicos tocaban por el placer de tocar únicamente. Grabar era una utopía. Y así muchos otros como Los Santos, Los Diávolos, los SN y algunos más que se pierden en la memoria.

Conocer a Javi Ruiz fue maravilloso. Primero, porque es una persona honesta, abierta, inquieta, generosa, en la que puedes confiar. Después, por su enorme pasión por la música.Y eso es algo que une. Javi Ruiz es el líder indiscutible de un grupo que busca su sitio en el panorama musical de este país: TRESTRECE. Y él es el máximo responsable de que el grupo tenga vida, busque caminos y pueda subsistir. Javi Ruiz toca la guitarra, canta y compone las canciones. Lleva años luchando contra la incomprensión, teñida de incultura, de una sociedad que no valora suficientemente la buena música. Javi Ruiz sabe de música, sí, y mucho, y ha bebido de las fuentes de las grandes estrellas del pop y del rock. Leo en el libro de Jordi Sierra i Fabra, Los sonidos del corazón, el siguiente párrafo: " - Dice que los nuevos no conocemos la historia (de la música) y que sin saber de dónde venimos o sin haber conocido el pasado no podremos entender el presente ni hacer la música de hoy. Más o menos (...)". Javi Ruiz sí que conoce buena parte de esa historia, hace música de hoy y respeta y le gustan todos aquellos músicos que fueron aportando su grano de arena para que la transformación musical llegase al momento actual. Javi Ruiz los conoce, ha tenido influencias y los admira. En el mismo libro podemos leer esto: "- Aprender y absorber. Hay que sentir la música, pero también dominarla (...)". Pues Javi Ruiz y los demás componentes de TRESTRECE absorben, aprenden de todo, sienten la música en lo más profundo e intentan, con todas sus fuerzas, dominarla. Por eso Bajo un nuevo sol es un disco estupendo. Yo se lo envié de regalo a Jordi Sierra i Fabra, uno de los pioneros de la crítica musical, y me dijo tajantemente: "Tienen temas muy buenos". Y no lo dice cualquiera y menos por compromiso porque yo no le había preguntado nada. A mí, el disco, cuanto más lo oigo, más me gusta. No me aburren sus audiciones y afirmo que es una muy buena muestra de lo que estos jóvenes hacen y van a seguir haciendo si no los ahoga la tiniebla de la injusticia. Espero que no. Yo confío mucho en Javier Ruiz y en sus compañeros.



Trestrece en concierto
Termino con unas líneas de la crítica que Alonso Rull escribió para la revista Popular 1"TRESTRECE hace del pop rock de calidad su bandera. Calidad y estilo, basado en una instrumentación pulida, mesurada, rica en matices y, sobre todo, en la voz de Javier Ruiz, un prodigio de recursos y sabiduría en su inagotable labor de la búsqueda de la melodía adecuada" y añade más adelante: " (...) tan solo hace falta que el viento les lleve a terrenos venturosos, pues han hecho los deberes con mimo y dedicación y solo les falta un pequeño impulso para ocupar el lugar que se merecen (...)". Totalmente de acuerdo con estas afirmaciones. Yo pienso lo mismo y, sobre todo, después de haber escuchado, no hace mucho, su "directo" en La Fábrica de Chocolate, aquí en Vigo. Fue un auténtico placer.

Y ahora voy a poner tres canciones que Javier Ruiz os recomienda para que escuchéis. No son del grupo, sino de maestros de la música. Tres canciones destacadas por él y para disfrutar.



Bohemian Rhapsody de Queen, del álbum "A night at the Opera".
The Wall, pt. 3 de Pink Floyd, del álbum "The Wall".
Cualquiera del Abbey Road, de The Beatles.

Y como seguro que se olvidó de poner algún tema de Bob Dylan, soy yo quien os aconseja Positively 4th Street, porque aconsejaros la mejor canción de todos los tiempos, Like a rolling stone, sería, sin duda, una obviedad imperdonable.



LA MÚSICA, ESA HERMOSA ENFERMEDAD
La música ha sido una fiel compañera y amiga desde mi adolescencia.

Aunque recuerdo, siendo un crío, ir en la parte trasera del coche de mis padres y sentir fascinación por algunos temas que sonaban en la radio (recuerdo especialmente cuando lo hacían "Bohemian Rhapsody" de Queen y "Stairway to Heaven" en M80), despertando en mí una extraña sensación, mezcla de curiosidad, mezcla de envidia, por lo que sentirían esas bandas cuando interpretaban sus canciones electrizantes ante sus legiones de fans.


Ya con 13 años, fueron unos primos míos los encargados de iniciarme en el rock, de la mano de grupos como AC/DC o Iron Maiden, decantándome desde una temprana edad por el sonido más eléctrico y duro. Recuerdo con cariño mis primeras cintas de cassette, con temas grabados de Bon Jovi, Whitesnake o los propios Queen, de los que tenía un recopilatorio que llegué prácticamente a quemar. Otro de mis primeros recuerdos musicales es estar en casa de otros familiares, siendo yo muy pequeño, y que estuvieran escuchando el vinilo de The Wall el cual también me llamaba poderosamente la atención.



Javi, a media luz en el escenario
No fue hasta llegar a los 17 años que un compañero de clase de idiomas, de mayor edad, viendo las pegatinas que llevaba en mi carpeta de los grupos que idolatraba, me preguntó si ese amor por el rock se traducía también en vocación por algún instrumento. Le respondí que eso estaba muy lejos de mi alcance económico, a lo que él respondió que estaba bien equivocado, pudiendo comprar una guitarra por menos de 20.000 pesetas. Lo cierto es que hasta entonces, aun a pesar de tener la guitarra española de mi padre por casa, nunca me había molestado en averiguar cuánto costaría una guitarra eléctrica como la de mis ídolos, antojándoseme como algo muy lejano e inaccesible. Al enterarme de que no era algo al alcance de unos pocos privilegiados, moví cielo y tierra para que, entre mis padres y abuelos, me comprasen mi primera guitarra, una Talmus que costó (si no recuerdo mal) unas 17.000 pesetas con una funda de lo más sencilla y un amplificador a pilas. No tardé mucho en apuntarme a clase y, junto a compañeros de mi Instituto y amigos del barrio, montamos nuestra primera banda, Leyenda Negra, en honor a un tema de Tots Sants, un grupo mallorquín que nos gustaba especialmente a todos. Como dato anecdótico, dimos nuestro primer concierto en un 12 de octubre, aniversario de esa leyenda sobre las brutales prácticas de los colonos con la población indígena, curiosa coincidencia.

Tocábamos lo que podíamos, literalmente, si alguien se sabía una canción de los Ramones, la tocábamos. Si luego se terciaba una versión de Van Halen o de Pearl Jam, allí nos tenías, destrozándola con todo el cariño del mundo. Fueron años maravillosos en los que descubrí lo que era subir a un escenario y, para qué negarlo, lo mucho que costaba, en todos los sentidos. Nuestro primer concierto, nos costó 25.000 pesetas. Sí, he dicho nos costó porque tuvimos que alquilar equipo para poder tocar en la fiesta de mi Instituto, así se las gastaban por aquel entonces.


Los años pasaron y se sucedieron las bandas, Plan 9, más heavy aún y con muy buena aceptación en la Isla, The Nash, un indie-rock trepidante que me permitió explorar más mi lado melódico y como guitarra solista y, finalmente, Trestrece, el proyecto que desde mediados de los 2000 ando desarrollando, con la inestimable ayuda de todos los que me han acompañado desde el principio, el gran Pablo Di Salvo, Biel Amengual, Angel Ríos, Victor Granados... tanta gente que a veces me olvido, pero a los que guardo en mi corazón y vamos recordando nota a nota en cada concierto que damos.


La familia actual se completó hace ya casi 3 años con Mey al bajo y Toni a la guitarra, siendo Julián el "novato" a la batería, a punto de cumplir su primer año, y ahí seguimos, luchando, pagando casi la mayor parte de veces por subir al escenario, pero disfrutando de la enorme suerte que es poder crear y compartir algo que amas tanto como la música. Saber que alguien, a cientos o miles de kilómetros de ti ha disfrutado con tus canciones, es motivo suficiente para que recorramos otros 1000 km para estar en la siguiente ciudad y demos todo durante esa hora y poco de gloria que nos da cada actuación. Ahí es donde espero veros pronto, compartiendo unas palabras antes o después de cualquiera de nuestros conciertos... Hasta entonces, hasta pronto.


JAVIER RUIZ


Canción

Podéis escuchar la canción “Crisálida”, segundo single del disco Bajo un nuevo sol, en el reproductor que aparece debajo de estas lineas.



Letras

Para acceder a todas las letras del disco Bajo un nuevo sol, haced click aquí.