Mostrando entradas con la etiqueta pedro villar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pedro villar. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de diciembre de 2013

"QUEDA LA MÚSICA", VERDADERA FUSIÓN ENTRE MÚSICA Y POESÍA



Acabo de recibir un texto que describe moi ben o acontecido en León o pasado venres día 6 de decembro no Auditorio ”Ángel Barja” do Conservatorio de Música.
O noso amigo Manuel Cruz, que gozou co acto, tenta reflectir as sensacións vividas por todos os que alí nos xuntamos. Difícil, moi difícil, porque as emocións carecen de palabras, pero achégase con intelixencia.

O vivido ese día ficará dunha maneira perpetua no meu corazón. Ademais, o que Manuel non sabe (veu de Salamanca para asistir ao evento e marchou ao remate do mesmo) é o ambiente vivido durante esta fin de semana arredor dun acto tan fermoso. Coñecer persoas marabillosas, reencontrarse con amigos que non ves a miúdo, vivir xuntanzas moi intensas de amizade e agarimo, compartir vivencias que moi raramente se producen. Un ambiente cheo de afectos propiciado pola calidade humana de dúas persoas incribles como son Eugenio Castro e Asun Carracedo. Elas foron as causantes, felices anfitrións duns días inesquecibles.

Xa que Manuel Cruz me enviou para “Versos e aloumiños” este texto, acompáñoo dunhas fotos que complementan, nunha pequena parte, esta festa marabillosa de poesía e música.

Grazas, Asun e Eugenio, por serdes tan amables e agarimosos.


 El pasado viernes, día 6, en León viví uno de los actos más emocionantes que música y literatura puedan deparar.

El Auditorio “Ángel Barja” del Conservatorio de Música de la ciudad castellano-leonesa estaba repleto para asistir a la presentación de los libros “Queda la música” de Antonio García Teijeiro y “Miguel Hernández en 48 estampas” de Pedro Villar.

Me voy a referir, fundamentalmente, al primero de ellos, porque estuvo rodeado de una música de primera calidad, escrita especialmente para el evento,algo que emocionó a las muchas personas que allí nos encontrábamos.
 
Ilustración de Tesa González para "Queda la música".
En un acto, pensado, preparado de una manera perfecta y desarrollado con maestría por Eugenio Castro y Asunción Carracedo, responsables de la admirable editorial “Amigos de papel”, la palabra poética y la música llena de poesía inundaron un espacio hermoso, en el que los asistentes disfrutaron de lo lindo.
Se inició dicho acto con unas precisas y preciosas palabras de la escritora y editora Asun Carracedo, quien presentó el mismo al público allí congregado. Fue la conductora perfecta de todo lo que se iba produciendo.
 
Alfredo Gómez Cerdá presenta el libro de Teijeiro. A la izquierda, Tesa González.
En la mesa, junto al autor, Antonio García Teijeiro, se encontraban Tesa González, la magnífica ilustradora del libro y el Premio Nacional de Literatura, Alfredo Gómez Cerdá, que habló del libro y de la figura del poeta con un enorme cariño. Leyó un texto precioso. Antonio García Teijeiro dio las gracias emocionado a todas aquellas personas cercnas que tanto le ayudan a ser quien es.
Mención especial a su hija, Noa, presente en el acto, a su mujer, Susi, y a su nieta, Libby, de cinco meses que vive en EE.UU., a la que va dedicado el libro.
 
Antonio García Teijeiro se dirige a los asistentes
Pero al poeta le aguardaban algunas sorpresas. Y todas musicales, claro. No olvidemos que los poemas, además de la musicalidad presente en toda su obra, tratan de la música y de sus instrumentos y variadas formas.
“Queda la música” toma su nombre de un verso de una canción de su admirado Luis Eduardo Aute, quien por cierto, le “regaló” una frase muy ingeniosa para decir en la presentación: “La distancia más corta entre dos puntos es la Música”.

El título del poemario, un homenaje a Aute
Y la música estuvo presente en todo el acto. Alfonso Salas, cantautor y compositor, puso música y leyó “Tres piezas breves”. Versos de “Queda la música” que interpretaron Héctor Sánchez Ruiz (piano), Elvira Gutiérrez (violín), David Blanco de Paz (viola) y Almudena García San Juan (violonchelo).
Y la gran sorpresa se produjo cuando Asun anunció la composición de una canción, “Queda la música”, del compositor mexicano David García Hernández, creada expresamente para este acto. Un auténtico regalo, una joya que interpretaron magistralmente Noelia Álvarez Blanco (soprano) y Héctor Sánchez Ruiz , al piano. Fue un momento estelar de la tarde-noche. Antonio García Teijeiro estaba emocionado. Al terminar la ejecución, el poeta se levantó y saludó efusivamente a ambos maestros por la interpretación tan sensacional de tan bella pieza.


Noelia Álvarez Blanco canta la canción "Queda la música" del compositor mexicano David García Hernández.


La segunda parte estuvo dedicada a la presentación del libro de Pedro Villar, “Miguel Hernández en 48 estampas”. Un libro muy original, creado al estilo de los cantares de ciego o de cuerda. 



Con las estupendas ilustraciones de Pedro Villarejo, el autor va contando en estrofas de cuatro versos la vida de un autor extraordinario. El gran poeta Juan Carlos Martín Ramos presentó esta obra y estuvo acompañado por el ilustrador, Pedro Villarejo y el poeta de Villena. El propio Pedro, vestido de ciego, con su hijo como lazarillo, fue recitando los versos acompañado por las imágenes como si estuviese en el centro de la plaza de un pueblo, con la “Música callada (I,VIII, XI, XII, XXII “ y la “Canción VI” de Mompou, interpretada con maestría por el maestro Sánchez Ruiz.
 
Pedro Villar, "el ciego" que emociona.

Manuel Ferrero y Alfonso Salas (guitarra) cantaron poemas musicados de Miguel Hernández y cerraron el acto con el recitado de la canción “Vientos del pueblo”, de este poeta universal, creando un clima emotivo de difícil descripción.

Vientos del pueblo me llevan,
vientos del pueblo me arrastran,
me esparcen el corazón
y me aventan la garganta…
                                                                                                                                     MANUEL CRUZ FERNÁNDEZ

martes, 5 de marzo de 2013

A luz das palabras (16): Pedro Villar


Pedro Villar
Participar en dos ocasiones en el “Carnaval Literario” del centro educativo “Gençana” en Godella (Valencia)  de la mano de Federico Martín Nebras, resultó una experiencia cautivadora. Es difícil poder explicar lo que en esa escuela se desarrolla en unos días. Y poder conocer a sus gentes, lo fue en mayor medida. Convivir con algunos de ellos, un lujo.  Allí, conocí personalmente a Carles Cano, a Miquel Obiols (cómo me impresionó siempre su “Filomena”), al ilustrador, maestro entre los maestros, Miguel Calatayud, al periodista y escritor, Jesús Marchamalo y , en un determinado momento, saludé a Carlos Marzal, una de las referencias importantes de la actual poesía en castellano.

Y también conocí a Pedro Villar. ¡Qué gran persona! ¡Qué gran activista a favor de la poesía, de la narrativa y el teatro! Pedro es de esas personas que entran en la definición que yo doy a la influencia de la poesía en  mí, como un xeito de vida. Algo más, pienso, que una simple definición. Vitalista, educado, buen poeta, amante de la escena y afable, a Pedro Villar lo volví a ver en León, a lo largo de las jornadas poéticas Verso en nubes,que tan bien organizó Asun Carracedo. Quedé impresionado por su actuación en que nos fue contando, como un cantar de ciego, la vida de mi admirado Miguel Hernández. El ciego, por supuesto, era él. Verdaderamente hermosa su propuesta. Nos embrujó a todos los presentes.  La ovación, al final, fue cálida. En esas Jornadas, improvisamos, entre los dos, un encuentro poético con niños y niñas. Salió francamente bien. Fue un placer haber compartido con él esta experiencia.

Pedro Villar es un maestro, con todas las connotac iones que se le den a esta preciosa palabra.
Maestro de profesión, se vuelca con sus alumnos, a los que forma de una manera abierta, lúdica, motivadora, en libertad.

Y maestro en el arte de escribir, de escenificar, de narrar, de dejar su pasión en el aire, para que recojan su estela aquellos que deseen hacerla suya.

En su bonito libro, Los animales de la lluvia (Ed. Diálogo), Pedro Villar se define a sí mismo de una manera muy original. Le robo unas líneas porque me emocionan:  (…) soy lo que fui, lo que olvido y lo que siento que soy. Mis deseos, vivir lo que he leído, lo que he soñado, lo que he perdido. Mis primeros recuerdos son las canciones de mi madre, los cuentos de mi abuelo (…) No soy nube, ni golondrina, ni árbol, pero me hubiera gustado serlo (…)  No se puede pedir más emoción para definirse a uno mismo.  Sentimiento a flor de piel. Poesía pura.

Ahora leemos la definición de poesía que hizo para Versos e aloumiños.

La poesía es el instante, lo que se nos escapa de las manos sin apenas tocarlo, pero tiene la grandeza de albergar el ritmo, la música, la magia de la infancia, los sentimientos,  por eso quiero entregarte estas palabras e  imágenes que intentan rozar sin conseguirlo la esencia del vuelo poético, ese que tú llevas como el mayor de los tesoros en las alas y en el corazón. 


Escuchemos y veamos, Yo que alguna vez fui niño, un vídeo hermoso por sus imágenes, por la voz, por la música y por la belleza de las palabras que Pedro Villar deposita en él.
Es una verdadera joya para los sentidos. 



Y para terminar con este acercamiento a la figura del poeta nacido en Almansa, leamos dos poemas de su libro El bosque de mi abecedario (Ed. Diálogo), escrito específicamente para los pequeños e ilustrado por Miguel Calatayud.

¿DÓNDE VIVEN LAS LETRAS?

La v vive en el vino,
en la viña y el vecino.

La ñ juega en la caña,
en la leña y la pestaña.

La c ya está en las ciruelas
en las nueces y cerezas.

La s susurra en sueños
la soledad y el silencio.

La j está en el cajón
y en la aguja del reloj.

Y en la planta de los pies
tiene su casa la p. 


RIMAS RIMABA RAMÓN

Rima rima la gallina
rima rima el caracol
rima rima con sardina,
rima rima el ruiseñor,
rima rima pastelero,
rima rima con pastel,
rima rima con esmero,
rima rima, rime usted.



 
Gracias,Pedro,porque Versos e aloumiños es un poco mejor con tu palabra poética.