domingo, 5 de enero de 2014

O PREGÓN DA ILUSIÓN NA NOITE DE REIS. UN TEXTO DE JUAN CARLOS MARTÍN RAMOS

Os Reis Magos da miña nenez, recuperados e pendentes de restauración
Juan Carlos Martín Ramos é un magnífico escritor.
Os lectores e lectoras de Versos e aloumiños ben o saben.
Juan Carlos Martin Ramos é, para min, unha das voces poéticas máis salientables en lingua española.

O que non sabía eu era que, ademais, é un pregoeiro excepcional.
Máis dunha vez, escribiu pregóns para a cabalgata de Reis de Fuenlabrada, lugar onde Juan Carlos traballa.
Lin dous dos seus pregóns e quedei marabillado pola súa tenrura, polo seu ton poético, polo humor que desprenden  os seus textos cheos de intelixencia.

Así que lle pedín que nos fixese un escrito para esta Noite de Reis, coa esperanza de que os Magos nos traian todo aquilo que soñamos.Non, soños materiais, senón eses soños que abrangan as necesidades sociais e humanas, tan atacadas nestes tempos.

E este foi o "Pregón da Ilusión" que escribiu para todos nós.

 
Juan Carlos Martín Ramos


  PREGÓN DE REYES
PARA "VERSOS E ALOUMIÑOS"


MELCHOR: ¡Queridos niños y queridas niñas!, y en este saludo estáis incluidos quienes sois niños y niñas porque lo dice la hoja del calendario y quienes jugáis a serlo porque habéis decidido seguir creyendo en la magia de los Reyes Magos.


GASPAR: Después de más de dos mil años tragando el polvo de todos los caminos, cruzando de puntillas todas las fronteras, sudando la gota gorda bajo el sol de todos los desiertos, perdiendo la corona ante el azote de los vientos más huracanados, salvando las aguas a veces gélidas y turbulentas de todos los ríos y todos los mares...


BALTASAR: Después de tanto tiempo poniendo manga por hombro el mapa de las estrellas para encontrar el camino más corto a vuestros corazones...


MELCHOR: Hoy nos asomamos a la ventana de "Versos e Aloumiños", el blog de nuestro amigo Antonio, a quien le damos las gracias por su desinteresada invitación, donde sabemos que contamos con un club de fans bastante numeroso y entregado a nuestra causa.


GASPAR: Podemos dar fe de que hemos recibido... (gracias, Antonio, hum, qué bueno está este pulpo a feira) muchas cartas de los numerosos seguidores de este hermoso blog literario y musical.


BALTASAR: Unas cartas largas, largas, muy largas, tan largas que algunas parecían verdaderos rollos de papel higiénico.




MELCHOR: También hemos comprobado que, entre los lectores habituales de "Versos e Aloumiños", los Reyes Magos no son sólo cosa de los más pequeños.


GASPAR: Si largas y variopintas son las listas de sueños y deseos infantiles, no menos llamativas e interminables son las cartas donde “niños” y niñas” algo más creciditos...


BALTASAR: Hay quien ya peina canas y quien ni siquiera tiene canas que peinar...


GASPAR: ...nos piden gigantescos televisores panorámicos de alta definición, "audis" y "beemeuves", un chalé en la sierra, un crucero por las islas griegas, que les toque la primitiva e, incluso, que gane la liga el Celta.


BALTASAR: Pero vamos al grano. Estamos aquí porque hemos venido. Y venimos de Oriente, que se dice pronto, pero se hace muy largo.


MELCHOR: Estamos aquí, en este blog, pero queremos que sepáis que, en este mismo momento, estamos en muchos sitios a la vez, estamos incluso allí donde nadie nos espera o donde nadie sabe que existimos.


GASPAR: Desgraciadamente, no a todas partes podemos llevar todos los regalos que quisiéramos.


BALTASAR: Nos gustaría inventar un caramelo mágico que alimentase la sonrisa de los niños y las niñas que pasan hambre.


MELCHOR: Nos gustaría encontrar un cuento con final feliz para que duerman tranquilos los niños y las niñas que se acurrucan entre las ruinas de una ciudad destruida por la guerra.


GASPAR: Nos gustaría enseñar a las niñas y a los niños que viven solos por las calles del mundo que el escondite es un juego y que el futuro no acaba a la vuelta de cualquier esquina.


BALTASAR: Nos gustaría ser capaces de romper los muros que separan los juegos y las miradas infantiles en algunos rincones del planeta, porque los niños y las niñas no entienden el idioma de las banderas ni la geografía de los territorios prohibidos.


MELCHOR: A todos ellos, a las niñas y a los niños más desfavorecidos y olvidados, nos gustaría enviarles desde aquí, con vuestra ayuda, un gran paquete lleno de esperanza en el futuro, envuelto con el papel de nuestro esfuerzo y nuestro compromiso, y bien atado con el inmenso y mágico lazo de nuestra imaginación y nuestros mejores deseos.

GASPAR: Y ahora ha llegado el momento de haceros una pequeña confesión. Dilo tú, Baltasar, que voy a probar este lacón con grelos que nos ha preparado Antonio.


BALTASAR: Pues veréis. Con el trajín del viaje, justo cuando bajábamos por la vertiente orensana de la Peña Trevinca, se nos cayeron al suelo todos los regalos y se desparramaron por los valles cercanos, desordenándose los paquetes y las direcciones. Así que no os extrañéis si, quien había pedido un videojuego violento y sanguinario, recibe en su casa un indefenso y hospitalario libro de cuentos, o si, a quien había pedido un abrigo blanco de piel de foca, le dejamos en su lugar un cucurucho de carbón.


GASPAR: Pero recordad que, de todas formas, esta noche también el carbón será dulce y además, ¡con el frío que hace!, os servirá para calentaros los deditos de los pies.


MELCHOR: ¡Vamos! Hay que terminar el Pregón, que la noche es muy corta y, si no repartimos todos los regalos antes de que amanezca, tendremos que guardar los que sobren y cargar con ellos de vuelta a Oriente.


GASPAR: Sí, Melchor, pero antes de terminar tenemos que recordar algo que siempre decimos, aunque la verdad es que sin demasiado éxito.


BALTASAR: Que los regalos de más valor son aquellos que no tienen precio.


MELCHOR: La compañía de nuestros seres queridos.


GASPAR: El calor de un abrazo.


BALTASAR: Un minuto de nuestro tiempo.


MELCHOR: Un gesto desinteresado.


GASPAR: O un simple puñado de palabras.


MELCHOR: Y ahora sí...


GASPAR: Para dar ejemplo...




BALTASAR: Acabaremos nuestro Pregón en "Versos e Aloumiños", mientras damos buena cuenta de esta tarta de Santiago que nos acaba de traer Antonio, con el calor de un último abrazo, con un minuto más de nuestro tiempo, con un pequeño puñado de palabras de despedida que dicen así:


MELCHOR:      Reyes Magos somos tres,
pero nadie de nosotros,
sin vosotros,
es quien es.

GASPAR:         Desde Oriente hemos llegado
a lomos de tres camellos,
por un camino invisible
lleno de baches secretos.

BALTASAR:           Invisibles y secretos
son los baches, pero, ¡ojú,
compañeros!,
de trotar en la joroba,
¡qué dolor en el trasero!

MELCHOR:            Reyes Magos somos tres,
somos tres y somos sabios,
                        y lo somos más por viejos
que por reyes o por magos.

GASPAR:         Y como somos tres sabios
sabemos lo que queremos,
es decir, que de una vez
se realicen vuestros sueños,

BALTASAR:           que son los nuestros también
                        y son los sueños de todos,
      porque nadie de nosotros
ni vosotros,
sin los otros,
es quien es.



MELCHOR, GASPAR, BALTASAR Y ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO: ¡Feliz Aninovo, amigos y amigas de "Versos e Aloumiños"!



CAMELLO DE MELCHOR: ¡Y viva la poesía!

CAMELLO DE GASPAR: ¡Y también la música!

CAMELLO DE BALTASAR: ¡Y que viva la amistad!




ESTRELLA FUGAZ: ¡Hale, vámonos!


 

viernes, 3 de enero de 2014

SESIÓN CONTINUA PARA COMEZAR 2014



Existen moitas maneiras de pasar o primeiro día do ano.
Cando era mozo, tras a cea de Noitevella, perdíame en ben diferentes diversións ou conversas na casa dos amigos, deitábame tarde e adoitaba dicir que o 1 de xaneiro só existía nos almanaques.
Agora, será sen dúbida pola idade, os hábitos cambian.

Hai quen dorme case ata a noite, despois dunha longa festa. Hai quen mantén a súa fidelidade ao Concerto de Aninovo (este ano vouno mercar para saborear o programa que propuxo o meu admirado Barenboim) e plántase diante do televisor para gozar da música dos Strauss (non Richard, por suposto) ou quen queda fascinado cos tradicionais saltos de trampolín sobre a neve.
Neste primeiro día de xaneiro, nós decidimos facer unha macrosesión cinematográfica na casa para comezar 2014. Unha especie de sesión continua á vella usanza. Si, tres películas ao longo da tarde, que nos levaron directamente ata a noite. Apetecíanos e así foi.Eliximos, das catro escollidas para a ocasión (quedou fóra, que rabia!, volver a ver O Vampiro de Düsseldorf do gran Fritz Lang) tres filmes ben distintos: unha comedia musical de culto, un documental e unha de corte dramático-romántico.

Comezamos a longa sesión coa película The Blues Brohers Band (Pícaros a todo ritmo). Había ben tempo que tiña ganas de vela. Os Blues Brothers son xeniais cantando e bailando. Para os melómanos coma min, ver a participación no filme de músicos tan grandes coma James Brown, Cab Calloway, Aretha Franklin, Ray Charles, Steve Cropper ou John Lee Hooker, supón todo un acontecemento.
Pícaros a todo ritmo é unha comedia aceda e irreverente. Frenética, sen límites, con moita acción, cun humor intelixente que a un lle permite gozar. Nela, atopas planos moi conseguidos, grandes doses de ironía, sarcasmos, loucuras, crítica e brillantes coreografías cunha BSO de moi alto nivel. O rythm & blues está presente durane toda a fita, algo que agradecemos os que amamos a boa música.
John Belushi e Dan Aykroyd, dirixidos por John Landis, están espléndidos e desenvolven o seu papel con graza e convicción. Non me defraudou esta comedia.

Tras uns quince ou vinte minutos de descanso, continuamos coa velada.
O espírito do ´ 45, do controvertido Ken Loach comezou a xirar no lector. Houbo que abandonar as risas do filme precedente. É este documental, moi aplaudido na Berlinale, un ataque feroz contra o capitalismo e unha reivindicación das políticas sociais levadas a cabo en Gran Bretaña despois da Segunda Guerra Mundial. Ken Loach reivindícaas e é, neste terreo, onde se atopa a gusto porque sabe do que fala. Un documental con enorme vixencia na actualidade, no que, cunhas imaxes memorables, vai narrando en boca dalgúns dos seus protagonistas os logros do goberno laborista dos anos corenta no eido do transporte, da minería, do plan de vivendas, da electricidade, na educación, do ferrocarril e a creación do Servicio Nacional de Sanidade que garantía unha cobertura aos traballadores descoñecida ata ese momento.

Pero as poutas do capitalismo atroz, que representa – como non!- a figura de Margaret Thatcher, acabará desmantelando un estado de benestar que tanto costou artellar tanto no social como no económico. Nacionalización dos servicios básicos fronte á privatización capitalista.
Imposible non ter presente a situación que estamos a vivir, ateigada de políticos corruptos, mentirosos, incapaces e insensibles ao empobrecemento real da poboación que está a provocar feitos lamentables.
Cando rematou este filme rodado en branco e negro, agás os fotogramas finais, poucas ganas tiñamos de falar. É moi san ver estes documentais para reflexionar sobre a cruel actitude dos dirixentes, das entidades financeiras, da industria farmacéutica e demais, que afogan sen escrúpulos aos cidadáns no seu propio beneficio.

A terceira película, Unha mente marabillosa, dirixida por Ron Howard, foi unha fita que deixei pasar no seu momento nos cines. Non me seducía. Doce anos máis tarde, merqueina en blu-ray a un prezo axeitado e decidimos vela.
Pechou a macrosesión este filme de máis de dúas horas de duración. Un filme eficaz no que destaca a enorme interpretación de Russell Crowe. O seu papel, para min nada doado, compensa calquera posible deficiencia que ao longo desta fita alguén poida observar. Contido, expresivo sen alardes, moi metido no seu personaxe, dominando as diferentes situacións interpretativas, Crowe dá vida maxistralmente a John Nash, un matemático excéntrico e moi brillante con enormes problemas de personalidade. Debo salientar aquí que as escenas dos ataques de esquizofrenia que sofre o protagonista están interpretadas marabillosamente polo actor australiano.
Unha película, talvez con trampas; talvez cunha historia do prestixioso matemático algo deformada tendo en conta a complexidade da súa vida; talvez  bastante previsible, epidérmica; ambiciosa, brillante no seu conxunto, pero un filme para cerrar esta longa sesión que gozamos intimamente.




Como podedes comprender, unha forma encantadora de comezar o novo ano.
Feliz 2014, amigos!!!
E bo cine!!!

jueves, 2 de enero de 2014

DESCUBERTAS FONOGRÁFICAS ( V ) . ARTHUR ALEXANDER




A primeira vez que fun consciente do nome de Arthur Alexander foi escoitando o primeiro disco dos Beatles, Please Please Me, ese elepé que, segundo parece, gravaron nun só día para Parlophone. “Alexander”, dicía debaixo do título da canción “Anna (Go to Him)” que tanto me gustaba. E o mesmo apelido aparecería pouco despois nos créditos de “Soldier of Love” e “AShot of Rhythm and Blues” que os de Liverpool incluíron nas súas sesións para a BBC. Como tamén me atraeron eses dous temas, axiña procurei unha compilación coas mellores gravacións de Alexander (que non foi nada doada de atopar, por certo), e entón descubrín que o intérprete e compositor desas tres pezas nacera en 1940 en Florence, no estado de Alabama, unha terra fértil no eido musical na que o noso home absorbeu influencias tanto da música negra como da branca, sons que canalizou para a creación dun estilo moi persoal que ás veces era soul e ás veces country e ás veces rhythm and blues sen ser en realidade ningún dos tres ao cen por cento. De feito, o único xeito de clasificar a música de Arthur Alexander sen resultar excesivamente teórico (o que é o mesmo que dicir pesado) é afirmar que é simplemente inclasificable.


A música corríalle ao mozo Arthur polo sangue, pois o seu pai era guitarrista de blues, pero a el non lle interesaba cinguirse só a un estilo. Gustáballe, ademais, compoñer as súas propias melodías, algunhas delas cun son tan preto do country que chegaron a ser rexistradas por cantantes de música vaqueira, aínda que polo momento ningún destes temas chegaría moi lonxe. Alexander tería que agardar ata o ano 1962 para acadar o seu primeiro éxito, “You Better Move On”, unha canción que é boa proba desa música xeneticamente mestiza, a metade de camiño entre o branco e o negro, que para sempre o caracterizaría. Editada polo selo Dot, foi tamén unha das primeiras producións saídas do estudio de Rick Hall na vila de Muscle Shoals, que pronto se convertería nunha das mecas do soul. Pero como moitos dos protagonistas das nosas descubertas fonográficas, Alexander era un adiantado ao seu tempo, creador dunha música idiosincrática cuxa calidade, por desgraza, non sempre quedaba reflectida nas listas. Así, tralo lanzamento de “You Better Move On”, a Alexander levoulle un tempo voltar a situarse entre os máis vendidos, algo que ocorreu cando gravou a devandita “Anna (Go to Him)”. Afortunadamente, aqueles que teñen talento adoitan recoñecer o que é bo cando o escoitan, e non só os Beatles tomaron nota das cancións de Alexander, senón que tamén os Rolling Stones fixeron unha moi meritoria versión de “You Better Move On”, amosando dese xeito a súa débeda co de Alabama.


A devoción que outros grupos máis populares sentían pola música de Alexander, porén, non se traduciría en éxito comercial para el, e despois de varios singles de enorme calidade que non venderon o que se agardaba, Dot deixouno marchar. Fichou entón por Monument e por outras compañías, pero endexamais conseguiría repetir os seus breves intres de gloria, nin sequera a principios dos anos setenta cun excelente disco para Warner Bros. que contiña unha versión de “Burning Love”, que pouco tempo despois ficaría identificada para sempre con Elvis Presley (cuxa morte, por certo, Alexander lembraría nunha canción en 1977). Canso e frustrado polas escasas vendas do elepé, Alexander decidiu retirarse do mundo da música e aceptar un traballo como condutor de autobús, un emprego moi por debaixo do seu talento artístico pero sen dúbida moito máis estable. Aínda que pisaría os estudios ocasionalmente, gravando algunha pequena marabilla coma “Every Day I Have to Cry” (interpretada tamén, entre outros, por Jerry Lee Lewis), terían que pasar case dúas décadas para que publicase un novo disco. Isto ocorreu en 1993, e o seu derradeiro álbum, Lonely Just Like Me (Elektra / Nonesuch) é moi recomendable. Pero a sorte tampouco o acompañaría nesta ocasión, xa que faleceu ese mesmo ano en Nashville sen ter a oportunidade de promocionar o seu traballo final.


Na miña opinión, Alexander é un deses artistas que realmente nunca escribiron ou escolleron unha mala canción, e por iso todos os seus discos poden mercarse con total confianza. Pero un bo lugar para comezar a nosa exploración do seu legado musical é The Greatest Arthur Alexander (Ace), que presenta as súas mellores gravacións para Dot, o período máis representativo da súa carreira. Ademais das catro pezas xa mencionadas que gravaron os Beatles e os Rolling Stones, atopamos aquí temas imprescindibles da súa discografía, coma “You’re the Reason”, “You Don’t Care”, “Dream Girl”, “Go Home Girl” ou “Black Night”, todos eles magníficos exemplos da súa voz cálida e acariñadora e dese estilo tan de seu que ás veces os críticos definen como country-soul, unha etiqueta bastante adecuada pero non totalmente satisfactoria, porque xa dixemos que a música de Arthur Alexander é inclasificable. Quen goce con esta compilación, debe facerse asimesmo con outra que a complementa, The Monument Years (Ace), que contén todos os singles que gravou para Monument e Sound Stage 7, ademais de con Rainbow Road (Warner Bros.), o seu inxustamente infravalorado álbum de 1972. Estes tres CDs, xunto co seu canto do cisne nos anos noventa, son testemuña evidente do xenio creativo dun home único e anovador que, aínda que foi admirado por algúns dos nomes máis importantes do rock, resultou incomprendido pola meirande parte do público. Unha desas pequenas traxedias das que, por desgraza, está chea a historia da música popular.


Coma no caso de Johnny Kidd, desta volta tampouco conseguín atopar vídeos de Arthur Alexander, e por iso déixovos con “Rainbow Road”, unha das mellores cancións do elepé que rexistrou para Warner Bros. a comezos dos anos setenta. Que un tema coma este non acadase éxito ningún faime dubidar ás veces do bo xuízo do xénero humano. Escoitádea e xa me diredes se non estades de acordo.



                                                ANTÓN GARCÍA-FERNÁNDEZ