Mostrando entradas con la etiqueta crónica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crónica. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de febrero de 2017

"LISBOA, UN VIAJE ESCRITO EN EL ROSTRO", un texto evocador de Juan Carlos Martín Ramos

El autor, Juan C. Martín Ramos divisa Lisboa.

Con motivo da súa primeira visita a Lisboa, Versos e aloumiños pediu ao magnífico poeta e amigo deste blog-revista, Juan Carlos Martín Ramos, que puxese por escrito algunhas das vivencias e emocións que a súa estadía na “cidade da luz” lle provocaron.

     Coa súa mestría escribindo, co seu amor pola literatura, pola súa enorme capacidade de evocación e polo afecto que nos vencella, Juan Carlos escribiu este fermoso texto que podedes ler deseguido.

     Un texto fermosísimo que nos introduce con agarimo nunha cidade ateigada de recunchos, de sorpresas, de beleza e de misterios.

     Un texto que nos fai querer moito máis, se cadra, a Lisboa.

     Grazas, mestre.







         
                              LISBOA, UN VIAJE ESCRITO EN EL ROSTRO

                                                                 
                                                                                                “Me gustaba mucho leer el viaje en el rostro de los demás”
                                                                                                                                                                      A. T.

                                               
                                                                                                   1


Antonio Tabucchi
El escritor italiano Antonio Tabucchi, en su libro “Viajes y otros viajes”, hablando de quienes van de excursión a algún lugar de interés artístico, histórico o natural situado a pocos cientos de kilómetros de su habitual población de residencia, dice lo siguiente: Más de una vez he ido a esperar el autobús que volvía de algún sitio, fingiendo que esperaba a alguien aunque no esperara a nadie, para observar a las personas que bajaban. En sus rostros había asombro, exaltación, cansancio (…): se nota que han ido realmente de viaje. Y añade: En cambio, y por el contrario, he tenido ocasión de observar a ciertas parejas jóvenes, de hoy en día, que acaso no han visto nunca los Uffizi o el Coliseo pero que cuando se casan se van de luna de miel a las Seychelles o a las islas Comoras. Cuando regresan, en sus rostros no hay nada escrito. (…) Lo único que se aprecia es que están muy morenos. Idéntico resultado podrían haberlo obtenido quedándose sentados en el patio de su casa o en la terraza.


     
     Quiero aclarar, antes de nada, que nunca he estado en las Comoras ni en ninguna de las ciento quince islas Seychelles. Y puedo afirmar sin morderme la lengua que  no tengo un especial interés en ir hasta allí. Pero debo confesar que, al escribir esta pequeña crónica, el comentario de Tabucchi me provoca un perturbador sonrojo, porque no encuentro ningún argumento plausible para explicar el hecho de que ésta haya sido, a mis  años, la primera vez que voy a Lisboa. De pronto he sido consciente de que no haber estado nunca en Lisboa era una circunstancia incomprensible en mi biografía, como también lo es en la de cualquier persona -española, por ejemplo- que viva a tan sólo unos cientos de kilómetros de una ciudad tan fascinante.

     
     Nada más llegar a Lisboa, me invadió una profunda y saludable sensación de alivio. No por sentirme como en casa, no porque me diera seguridad reconocerme en todo aquello que me resultaba familiar y cercano. Todo lo contrario. Esta gran sensación de alivio, de bienestar interior, de inesperada reconciliación con la especie humana, era consecuencia de todo aquello -usos y costumbres en particular- que, a pesar de las semejanzas aparentes, le confieren a la realidad de Lisboa una dimensión extraña y lejana en el tiempo y en el espacio.


     
     Paseaba por las calles de Lisboa con ojos nuevos o, mejor dicho, con una mirada recién estrenada. Me sentía en un estado de consciente y razonable (permítaseme que utilice ahora una palabra que ya no viene en el diccionario) felicidad. ¿Me parecía que la vida era más fácil? No hay que exagerar, pero hasta rebullía dentro de mí un vigoroso impulso de subir cuestas y más cuestas, y luego bajarlas, y luego subirlas, y luego volver a bajarlas, y luego volver a subirlas y a bajarlas y a subirlas una y otra y otra vez, encontrando de paso algún lugar inolvidable que no buscaba o perdiéndome por el camino tras preguntarle a un guardia por una dirección concreta que nunca encontré.
 
El autor escribe
     Deambulando por Lisboa, fui construyendo a mi alrededor mi propio laberinto y casi podría asegurar que, en más de una ocasión, me crucé conmigo mismo y hasta tuve la tentación de saludarme con la mano. De aquí a ponerle un nombre diferente a mis otros “yos” y a inventarme vidas y versos paralelos para cada uno de ellos, me faltaron apenas unos cuantos metros de adoquines portugueses. Ahora lo entiendo. Así cualquiera, don Fernando.
 
Fernando  Pessoa
     Tengo además la sospecha de que el poder benéfico de este hechizo lisboeta, que me permitió ir estrenando a cada paso novedosas y reconfortantes sensaciones y vivencias, no se activó sólo porque fuera mi primera vez, sino que sus efectos volverán a reproducirse cada vez que regrese a Lisboa. Y volveré, claro que volveré, para seguir tocando con  la punta de los dedos todo aquello que aquí ya no existe o nunca existirá, para seguir reconociéndome en el espejo de quienes pudimos ser y ya nunca seremos, para seguir sintiendo como algo propio todo aquello que por suerte aún nos diferencia.

                                                                                            2


     Con motivo de las 200.000 visitas (cifra, a estas alturas, ya ampliamente superada) de “Versos e Aloumiños”, las fuerzas ocultas de este blog me pidieron una breve crónica de mi primer viaje a Lisboa. Releo lo escrito y soy consciente de que más que la crónica de un viaje es el relato íntimo de un desahogo. O de un deslumbramiento.



     Así que para que no parezca que mi intención ha sido callarme todo lo que hice en Lisboa, añadiré que, si alguien tiene alguna duda de que todo lo que he dicho es cierto, puede comprobarlo personalmente yendo a uno de los lugares a los que yo fui, en mi caso, siguiendo una pista que encontré en un artículo de Antonio Muñoz Molina. No diré cual.
 
Lurdes abraza a don Fernando

       Se trata de un pequeño y modesto restaurante de barrio. Tampoco diré su nombre. De acuerdo, ya lo sé. Dirás, querido lector, querida lectora de este blog, que no te pongo nada fácil llegar hasta allí, pero déjate llevar, te bastará encontrarlo y ponerte a la cola. Cuando te hayas sentado a la mesa, ocupando gozosamente el hueco que te hayan asignado, apenas tendrás que esperar. La maquinaria invisible de esta experiencia inolvidable se pondrá en marcha por sí sola. Todo sucederá en este lugar de tal manera que, por más escéptico y receloso que hayas llegado hasta su puerta, el arco de tu entrecejo se abrirá en libertad como una sonrisa sobre tu frente ante la certeza de que la realidad -gracias a las cosas y a las personas que allí forman parte de ella- puede ser profundamente hermosa.

     


Y, a modo de colofón, aportando a esta crónica una prueba más de que yo realmente estuve en Lisboa y, por tanto, me he sudado mi salario como corresponsal de “Versos e Aloumiños”, extraeré de mi cuadernillo de viaje este poemita ocasional donde queda reflejada la esencia de mis andanzas y desandanzas lisboetas y donde, además, llevo a la práctica uno de mis mayores descubrimientos en este viaje. Que Lisboa y Pessoa, tomad buena nota,  riman entre sí.

 
                                      LISBOA-PESSOA

¡Ay, Lisboa, boa, boa!,
sube y baja por tus calles
el sombrero de Pessoa.

Rueda y rueda con el viento
desde Alfama hasta Belém,
sube a veces en tranvía
y otras baja entre los pies.

Desde el puerto hasta el castillo,
desde Estrela hasta la Sé,
y por la Feira da Ladra
fingiendo ser más de cien.

Ruedan, vuelan, se entrecruzan,
¡ay, Lisboa, boa, boa!,
dentro de tu laberinto,
los sombreros de Pessoa.



Sí, Antonio Tabucchi, tú podrías leer en mi rostro, con pelos y señales, la historia mágica de mi primer viaje a Lisboa.


¡Lisboa, muito obrigado!



jueves, 1 de diciembre de 2016

A LUZ DAS PALABRAS (62) Anxo Cabada




Hai ben tempo que admiro fondamente a Anxo  Cabada. E admíroo pola súa obra -verdadeira poesía fotográfica (“poesía da luz e da sombra”)-, polo seu compromiso humano e artístico, pola súa personalidade, cámara en mano ou sen ela, porque me encanta conversar con el, pola súa sensibilidade… e por moitas razóns máis.
     
     Anxo Cabada tiña que estar nesta sección d´A luz das palabras e aquí está.
     E faino cunhas fotografías prodixiosas e un texto no que nos fala desa festa tradicional –practicamente un rito-, como é a rapa destes cabalos ceibes.
     
Anxo Cabada
     Un  texto moi significativo sobre esta tradición, sobre a historia da “rapa” e a fascinación que exerce en fotógrafos, en grandes fotógrafos/as de moitas partes do mundo. Un texto adobiado cunhas fotografías que nos deixan pampos de admiración. Un texto que se refire a Sabucedo que, en palabras do autor, se converteu xa nun encontro de reporteiros de todos os continentes e as súas imaxes se esparexen por todas as revistas, os xornais e polas redes sociais. Sabucedo converteuse nun “couto” fotográfico de primeira orde.
     
     E Anxo Cabada cóntanolo a xeito de crónica e de exposición gráfica.  Unha gozada para os sentidos da man dun dos grandes fotógrafos deste noso país.

         
     Grazas, Anxo, pola túa xenerosidade e por permitirnos estar tan preto dun acontecemento desta importancia.



          
                   A RAPA E A FOTOGRAFÍA  

                                                                                     
                                                               Anxo Cabada (texto e fotografías)

           

          De pequenos todos levabamos un pau de moca ao monte.  Ao irmos  buscar as eguas a Montouto, os homes ou as mulleres preparaban con tempo, para os seus fillos ou netos, un bo pau de moca para axudar a baixar as bestas; os preparativos eran ben ceremoniais e a excitación dos máis cativos, conforme se achegaban as datas, ía medrando. Soñabamos cos rinchos dos cabalos no medio da noite.

            A Sabucedo o “Día das Eguas” ou “Día da Baixa” acudía xente da bisbarra de Tomonde, Soutelo, Quireza, Cerdedo, Forcarei, Codeseda, Castro, Vilalén...

           Daquela, a fotografía até os  anos 60 era só documental e costumista, por iso non temos moitas fotografías da primeira metade do século XX. A Sabucedo unicamente acudía o NODO e de cando en vez algún fotógrafo da bisbarra coma o  gran fotógrafo de Soutelo, Virxilio Viéitez, que co tempo  será  unha figura esencial da fotografía europea.

            De súpeto, a Sabucedo xa empezaron a chegar fotógrafos foráneos: eran viaxeiros-reporteiros que buscaban os costumes ancestrais do país e Sabucedo, cunha complicada accesibilidade, mantiña unha tradición única e moi atractiva visualmente, polo que constituie  un couto, e un lugar moi atractivo para os fotógrafos.

           
         É a partir dos anos 70 cando a fotografía empeza a ter vida propia, e comezan a xurdir nas asociacións fotográficas persoas inquedas que pensan que a fotografía é un grande medio de expresión para contar e narrar, a fotógrafa Cristina García Rodero co seu traballo “España oculta”, recrea fotograficamente todas as tradicións e festas pola península adiante; tamén pasa por Sabucedo, e realiza un traballo intenso que lle permitirá co tempo seguir profundando en todas as tradicións do mundo e así chegar a ser a única española da prestixiosa axencia Magnum. Outros fotógrafos da Magnum de gran prestixio,  como o checo Josep Koudelka ou o grande fotógrafo americano David Alan Harvey, a principios dos anos 70, tamén chegaron a Sabucedo e deixaron unha grande pegada cos seus traballos. Dende aquela xa é fácil atopar reportaxes na revista National Geographic, e nas máis prestixiosas revistas de fotografia de todos os recantos da terra.



            Outros fotógrafos que realizaron traballos destacados nestes anos foron: Rafael Sanz Lobato, Premio Nacional de Fotografía en 2011,  e Carlos Corcho, pertencentes os dous ás Agrupacións Fotográficas Madrileñas. Outros moitos aparecían por Sabucedo cargados de negativos e cámaras  e pasaban días na aldea, rexistrando todos os traballos da rapa, dende o monte do Cádavo até o vello curro pegado á igrexa.

A rapa foi evolucionando coa fotografía: nos anos oitenta a fotografía en España dá o paso do documentalismo a ser unha nova expresión artística; comeza a competir coa pintura nas salas de exposicións e as fotos da rapa a gran formato comezan a verse nas galerías de arte.
            En Sabucedo, desde finais dos anos 90, atopamos exposicións de fotografía que contribúen a salientar a forza icónica das imaxes da festa, e ao mesmo tempo recuperar as vellas imaxes da rapa espalladas polas casas da aldea.




            Os carteis da rapa son dos primeiros que empregan a fotografía e no ano 2008 o Concello da Estrada convoca o Concurso de Fotografía “Rapa das Bestas”, que vai  ser un atractivo económico e artístico para que a Sabucedo acudan unha chea de fotógrafos afeccionados e profesionais.

            
              Hoxe xa Sabucedo é un encontro de reporteiros de todos os continentes e as imaxes da rapa esparéxense por todas as revistas, xornais e redes sociais, ocupando espazos importantes nas publicacións e sendo premiadas en todos os certames mundiais; é un couto fotográfico de primeira orde. Xorde tamén unha nova maneira de contar a rapa a través de documentais realizados mesmo con cámaras fotográficas, con moi bos traballos; unha nova narración fotográfica, onde se borran as fronteiras entre a imaxe fixa e a imaxe en movemento.

            
           Fotógrafos que pasan tres ou catro días vivindo intensamente a rapa cos aloitadores e cos miles de persoas que se achegan  case todos os anos a Sabucedo, Miguel Riopa, Carlos Puga, Xavier Fernández, Miguel Vidal, Javier Teniente,  Denis Doyle, Marcos Míguez, Claude Le Gall, Cristóbal Hara, Tono Arias, Gustavo Marshall... entre outros, que rexistran e recrean imaxes do monte , da baixa e do curro, que logo divulgan nas máis importantes axencias e nas publicacións máis singulares e creativas.

            No paseo actual polas rúas  da aldea, xa atopamos fotografías en gran formato, realizadas algunhas polos anteriores fotógrafos,  que colgan das fachadas e paredes das casas e muros como representación permanente do latexo da aldea fondamente apegada á rapa.

     O desenvolvemento imparable da democratización fotográfica leva a que hoxe todas as persoas que se achegan á rapa fagan fotos, e o pau de moca conviva co pau “selfie“ nunha festa que ven sendo unha icona senlleira de Galicia, que aínda garda un dos esteos fundamentais da nosa tradición  e da nosa terra: a loita ser humano coa besta e a presenza ancestral no noso monte de cabalos ceibes, que xa desde a representación prehistórica nos petróglifos, até os milleiros de píxeles fotográficos dos nosos días, forman unha fermosa  imaxe centenaria que todos e todas queremos conservar e gozar.



viernes, 6 de mayo de 2016

A AUGA LIZGAIRA DE PACO MARTÍN : "AIRES, MULLERES E CORTESÍAS".

Paco Martín




















     De novo, a auga lizgaira de Paco Martín nas páxinas de  Versos e aloumiños. E nun artigo no que, citando a don Álvaro, pon o dedo na chga desta terrible realidade que é a violencia de xénero.

     Un pracer ler os seus artigos.
     Paco Martín é un clásico das nosas letras e dá gusto saborear a súa palabra en todas as ocasións.





                                   Aires, mulleres e cortesías

                                                                     Paco Martín

         Don Álvaro Cunqueiro, o mestre imperecedoiro, na introdución que fai en As crónicas do Sochantre para nos debuxar ós lectores a Bretaña na que se desenvolve a novela –nación de doña Ginebra, mi ama, que ten alí un pazo, dúas roseiras i un reiseñor, como dixera xa no Merlín e familia- escribe: Os vivos en Bretaña coñecen si os áers que corren son difuntos ou non, e quítanlle o sombreiro a unha brisa de maio, porque aduviñan que é a fermosa Ana de Combourg que pasa sorrindo por entre as ponlas verdes das abidueiras. Mozos hai que se namoran dun áer...
         

         E quen está a ler, fóra de cal sexan a súa idade e condición, fóra do lugar e do tempo no que o faga, ten que erguer a ollada do libro e pechar as pálpebras para saber do case imperceptible murmurio que treme, errabundo na longura sutil do aire, mentres agarda o merecido respecto dun saúdo galante.
         
         

     
Cito agora aquí a palabra escrita do xenial Cunqueiro porque, mentres lembraba estas cousas e andaba a navegar por internet á procura de certa información que precisaba, fun dar, sen pretendelo, nun lugar no que aparecían as cifras arrepiantes dos casos de mortes violentas de mulleres pola man covarde de homes que eran, ou foran algunha vez, a súa parella. Non puiden menos que preguntarme se tamén por estas nosas terras correrán aires defuntos que poderían ser a fermosa Ana -ou María, ou Pilar, ou Inés- asasinada, que pasa coma un salouco por entre os arames armados coas aguzadas espiñas da incomprensión e o desprezo.

         
         E, se cadra, si que corren e non nos paramos a saber deles. Non pido que outros o fagan, pero eu, por se acaso, penso hoxe quitar o sombreiro da miña solidariedade todas cantas veces crea que debo incluír no meu respecto ás mulleres vivas a consideración que aqueloutras tamén merecían e, desgraciadamente, nunca tiveron.


sábado, 8 de agosto de 2015

POSTAIS DE MARTIN (9) : EN PADUCAH


Visitar Paducah, no estado de Kentucky, convértese nun acto de concienciación do pasado americano e da súa historia recente.

Paducah é un lugar agradable, cuns atractivos físicos que te envolven. As súas casas semellan apertarte, os tres ríos chíscanche un ollo para que observes a súa fasquía e as rúas, cheas de árbores, tenden a man para que camiñes por elas con agrado.


Paducah

Desta volta, ademais, tivemos a sorte de ver un verdadeiro barco de vapor que nos abraiou pola súa grandeza. Á nosa mente viñeron o Misisipí e os seus poboadores de novela xuvenil.

Todo é luz en Paducah.

Dixen que había tres ríos en Paducah. Tres ríos que conflúen e foron o motor imprescindible para o desenvolvemento do lugar. Paseamos pola súa beira e deixámonos levar pola beleza do traxecto.


Os tres ríos que conflúen en Paducah

Tres ríos con vida que te chaman. Tres ríos que soben e baixan as súas canles para xogar coas embarcacións que os sucan. Entramos, tamén, nunha tenda de antigüidades que ten interesantes libros de vello. Antón e mais Erin sempre andan a pescudar exemplares que lles poidan interesar. Son uns amantes dos libros antigos. A min encántame revolver. Gústame o olor que posúen estes libros. Dei cunhas pipas fermosas, con volumes diversos (contos do mar, Dickens, arte, A cabana do tío Tom...) en edicións atraentes, con folletos de historia, etc.

Estiven a follear un libriño sobre o arquitecto Frank Lloyd Wright. Vin as súas construcións en varios lugares dos EE.UU., comezando pola súa casa e o seu estudio. Admiro profundamente a súa obra. Lloyd Wright afirmou que lle gustaba deseñar estruturas que estivesen en harmonía coa humanidade e a súa contorna. Fermosa declaración de principios.


Folleando o libriño sobre Frank Lloyd Wright

E veume á mente unha curiosidade: a primeira vez que escoitei o seu nome foi, hai xa ben de anos, cando apareceu o elepé de Simon & Garfunkel, Bridge Over Troubled Water. Contiña unha fermosa canción que talvez pasase desapercibida para moitos. Para min, non. O seu título, "So Long, Frank Lloyd Wright" (que podedes escoitar aquí abaixo). Non sabía quen era, xaora. Fun á enciclopedia, busqueino e xa non o esquecín endexamais. En Paducah volveu revivir.




Tras pasear pola vila e ver a súa historia en murais ben fermosos, quero rematar a postal cunhas palabras do escritor e humorista, nado neste lugar, Irvin S. Cobb, escritas nunha placa. Leo que "en Paducah, un atopa unha hospitalidade máis xenuina ca en calquera outra vila de dimensións semellantes en todo o país".

Non sei se será a cousa para tanto, mais podo asegurar que un se atopa moi ben en Paducah.


Murais



ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO

martes, 4 de agosto de 2015

POSTAIS DE MARTIN (5) : CONVERSACIONES ENTRAÑABLES






Hubo un día en el que fuimos a comer a un pueblo cercano a Martin: Union City.

Entramos en un mexicano excelente. En el coche Antón fue pasando de una emisora de country (sonaron Don Williams con Emmylou Harris, Tom T. Hall y Ronnie Milsap, entre otros) a Elvis Radio, esa emisora que mantiene vivo el legado del genio de Tupelo.

La estancia en el restaurante resultó entrañable. Dos camareros, meseros, dicen ellos, que disfrutaron charlando con nosotros.

Ronnie Milsap
Santiago, uno de ellos, es un fan acérrimo de Sabina y demostró un conocimiento de la música en español al hablarnos de Serrat, de Aute o de Pablo Milanés. Y añadió, además, que le gustaba la poesía. Pero lo que más nos sorprendió fue la pregunta que, al saber que éramos españoles, nos hizo sobre los intentos de independencia de ciertos territorios de España. Curioso. No nos lo esperábamos y él quería saberlo de nuestra propia voz. Daba gusto platicar con él.

Susi, tan perspicaz como siempre, empleó una palabra que definió al joven de Monterrey: ternura. Sí, es verdad, este chico provocaba ternura y se le veía muy inteligente.

Y Sabina apareció otra vez. El de Úbeda, siempre presente en este viaje. Desde que salí de Vigo no dejo de tararear unos versos de "Con la frente marchita": Iba cada domingo a tu puesto del Rastro a comprarte / carricoches de miga de pan, soldaditos de lata...

Y el bueno de Santiago lo ensalzaba con ilusión. Tiene casi todos sus discos y algún que otro libro.




Roger, el otro mesero que nos atendió también, habló y habló encantado con nosotros. Nos contó ciertos pasajes de su vida. Se sentía muy dolido porque consideraba que no había hecho lo suficiente para que su hija hablase español. Ahora sólo lo hacía en inglés. Le daba muchísima pena. Nos contó que sus padres vivían en México, en un rancho, y estaban en este momento con sus diez nietos. Y comentó, además, que le parecía muy bien que sus hijos pasaran el tiempo con ellos disfrutando de la naturaleza y un poco alejados del exceso de tecnología.

Susi acertó. Estas conversaciones se hallaban llenas de ternura. Da gusto encontrar a personas con este talante. Tienen muy vivos sus sueños y ¡tanto que contar!

Y disfrutan conversando con personas que las escuchan con cariño. Eso hicimos nosotros porque nos sentíamos muy felices participando de sus vidas.

También salió el fútbol, claro. Uno, de los Tigres. El otro, del Cruz Azul. Yo, del Celta de Vigo. Y salió Galicia, y les hablé del mar. Y Monterrey. Y Chicago.

En fin, un auténtico placer.

No me olvido, tampoco, de que comimos de maravilla.

Volvimos muy contentos a Martin a través de carreteras interminables. Eso sí, entre árboles, plantaciones, llanuras extensas, pero verdes, muy verdes. No podemos olvidar que estamos en Tennessee, llamado precisamente "el estado más verde". Dicen que llueve mucho. Se agradece este color que huele a vida.

En el coche sonaban "Kentucky Rain", "Trouble", "Suspicious Minds" o "Hurt". La voz del gran Elvis Presley envolvía de hermosura la atmósfera encantada que se creó en Union City.




ANTONIO GARCÍA TEIJEIRO

jueves, 16 de julio de 2015

BOB DYLAN: ESA LENDA QUE SEGUE A SER UNHA LENDA. ELEGANTE, MOI ELEGANTE FOI O SEU CONCERTO EN MADRID.

     
Actuación de Bob Dylan en Madrid
  

     Vino unha vez máis. Gocei unha vez máis. Vibrei unha vez máis.

      Bob Dylan deu en Madrid un concerto primoroso. Se tivese que definilo cun adxectivo, ese sería elegante.
     Ao longo de dúas horas e cuarto (cun descanso de vinte minutos), Bob Dylan demostrou que segue a ser o artista musical por excelencia aos 74 anos de idade. Non hai ninguén coma el no universo musical.
     Sobrio, acompañado por unha banda magnífica, foi elevando á categoría de arte cancións coñecidas e outras non tanto. Coa súa levita beixe, o seu típico sombreiro claro e agochado na penumbra, Dylan creou un ambiente de intensidade vocal chea de maxia.
  
     

     Bob Dylan arrisca en cada un dos concertos (cen cada ano, máis ou menos) desa Never ending tour. Os seus músicos coñecen perfectamente os desexos do xenio de Duluth e soan limpos, brillantes, sabendo en cada momento o que deben facer. Dylan non tocou, como xa vén sendo habitual, a guitarra nin o teclado. Pero diante dun piano de cola e , sobre todo, coa harmónica conseguiu momentos excelsos.
     

     Así é Bob Dylan. Esíxese e esixe os seus admiradores. Non está disposto a aburrirse cantando as cancións de hai corenta anos do mesmo xeito. Non baixa o nivel. Coa súa voz cavernosa acada pasaxes dunha fermosura difícil de alcanzar polo resto dos cantantes. Dylan, a diferenza dos que non o escoitan habitualmente, non engana a ninguén. O Bob Dylan de hoxe é un artista diferente que foxe das multitudes, que consegue un intimismo profundo que me encanta. 

Entrada do concerto

     Por que hai que brincar, berrar e lanzar proclamas cando actúa? Quen se sente estafado é que non sabe polas rutas polas que transita o vello Bob e cal é a súa liña dende hai ben tempo. Agradecín estar sentado no Barclaycard  Center (vaia nome ao Pazo dos Deportes!) escoitando a música, as palabras que vomitaba con forza, as chiscadelas musicais que non faltan en ningunha actuación; gocei coa brillantez dos músicos, co escenario medio en tebras, coa iluminación axeitada para un concerto no que houbo de todo: country, blues, momentos case jazzísticos, swing, folk e rock.
     

     Bob Dylan é unha lenda e, xaora, un enigma que, moi a miúdo, sorprende e emociona. Quen non comprenda isto, que escoite os seus discos e todo arranxado. Inútil resulta andar con andrómenas que non teñen ningunha razón de peso.
   Repito que gocei coas cancións dos seus álbums Tempest  (principlamente) e Through life together, coas dúas cancións de Shadows in the night  e coa interpretación sublime de Simple twist of fate  baixo o influxo da harmónica e, mesmo, cos bises: marabillosos ese Blownin´ in the wind  ao piano, case descoñecido, e un penetrante Love sick.

     Non esaxero se digo que este de Madrid foi para min un dos mellores concertos do Bob Dylan actual. Velo tan enxoito, tan pouca cousa e comprobar como enche o escenario resulta fascinante.


No descanso da actuación do vello Bob.

     Non o podo evitar. Nin quero.
     Esa caixa de sorpresas que é Bob Dylan sempre estará ben preto das miñas inquedanzas. Non me importa que sexa arisco, nin que non dea unha palabra ao público, nin que ande con floreos demagóxicos. O que si me importa é que cante, que revolucione os seus propios temas, que faga da música arte (que é o que ten que ser), que cante sen tempos perdidos. En definitiva, que siga a ser ese artista que leva a música nas veas e que percorre medio mundo porque ten necesidade de cantar. Por diñeiro non o fai. Ten ingresos varios e inxentes para viviren el e os seus durante anos e anos sen necesidade de saír á estrada mes tras mes.
 
Con Susi e Antón.
     Bob Dylan leva significando para min moito. E, curiosamente, continúa sen perder nada da influencia que deitou un día sobre a miña persoa.

     Estas son as cancións que soaron en Madrid e eses son os músicos que forman unha banda xenial.


     CANCIÓNS  QUE  BOB DYLAN INTERPRETOU
                        Setlist
 
Things Have Changed
She Belongs to Me
Beyond Here Lies Nothin’
Workingman’s Blues #2
Duquesne Whistle
Waiting for You
Pay in Blood
Tangled Up in Blue
Full Moon and Empty Arms

DESCANSO




High Water (For Charley Patton)
Simple Twist of Fate
Early Roman Kings
Forgetful Heart
Spirit on the Water
Scarlet Town
Soon After Midnight
Long and Wasted Years
Autumn Leaves
——
(Bises)

Blowin’ in the Wind
Love Sick 





    
 BANDA:

Kimball, Sexton, Garnier, Dylan, Recile (tapado) e Herron.
Bob Dylan – piano, harp
Tony Garnier
– bass
George Recile –
drums
Stu Kimball –
rhythm guitar, maracas
Charlie Sexton
on lead guitar
Donnie Herron – banjo, electric mand

Los Lobos

          Non quero rematar estas liñas sen salientar a marabillosa hora de boa música que ofreceron Los Lobos que actuaron de 20.00  a  21.00. Esta banda liderada por David Hidalgo deu unha lección de música de alto nivel, con ese estilo tan variado no que predomina a música anglosaxona, pero como fillos de inmigrantes mexicanos, levan no seu repertorio unha variedade de estilo que os fai moi sólidos. Con influencias moi claras do rock, do tex-mex, do folk, sons caribeños, música tradicional de México, rhythm & blues, boleros ou norteños etc. posúen un repertorio rico, pouco usual e dunha calidade incuestionable. Un referente da mestizaxe musical de primeira liña.
     
     Estiveron moi atinados nas cancións escollidas, pero os momentos álxidos conseguíronos coa interpretación de La bamba  e Volver, volver.
     Un complemento ideal para unha noite soberbia.


          
E agora, aínda que a imaxe é deficiente, podedes ver-escoitar un dos bises de Bob Dylan no concerto: Love Sick.

                                                                                                               
Ademais, unha magnífica versión do tema Early Roman Kings do seu álbum Tempest, tamén no concerto de Madrid.

                                                                                              



                                                                                               ANTONIO  GARCÍA  TEIJEIRO